En el umbral de la Navidad, la solidaridad y la defensa de los derechos de los más vulnerables cobran aún más fuerza. Sin embargo, son muchas las entidades que, más allá del mes de diciembre, trabajan a lo largo del año para construir un mundo mejor, dedicando su empeño a generar un impacto positivo en nuestra sociedad. En este contexto, y como cada año, la Fundación Moeve premió la semana pasada a tres proyectos que verán la luz o seguirán desarrollándose en los próximos meses gracias al impulso que supone este reconocimiento.
La Fundación Sonsoles Soriano, por El Hogar que sueño; Cáritas Diocesana de Canarias, por el Proyecto Bentayga; y CEAR Canarias, por Becas Renueva, fueron seleccionadas, en los Premios al Valor Social, entre 45 candidaturas presentadas en el Archipiélago, y se repartirán 75.000 euros para poner en marcha o continuar desarrollando sus iniciativas a lo largo del próximo año. Estos proyectos beneficiarán de manera directa a 1.100 personas y alcanzarán a 22.980 de forma indirecta.
Con estos galardones, ya son 80 los proyectos reconocidos en Canarias desde la creación de los premios. “Unos galardones que empezaron de manera tímida, cuya calidad se ha ido incrementando, y que ya han repartido más de 5,6 millones de euros, de los cuales 862.000 han llegado a Canarias”, subraya Belén Machado, responsable de la Fundación Moeve. No obstante, recuerda, “lo verdaderamente importante no son las cifras, sino las historias personales que hay detrás”.
Autonomía y dignidad para personas con discapacidad
Para algunos, la palabra “hogar” no es más que un techo y cuatro paredes. Para la Fundación Sonsoles Soriano, en cambio, “significa un espacio de empoderamiento, seguridad y crecimiento personal”, afirma su directora, Tania Paredes. El Hogar que sueño, la iniciativa premiada, está enfocada en proporcionar a las personas con discapacidad intelectual las herramientas, la formación y el apoyo necesarios para que puedan tomar las riendas de sus propias vidas.
“Nació de una premisa simple pero poderosa: toda persona merece la oportunidad de vivir de forma independiente, en un entorno que respete su dignidad, fomente su autonomía y, además, sea sostenible con nuestro planeta”, explica Paredes. De esta forma, la iniciativa da respuesta a las necesidades de las personas con discapacidad intelectual o del desarrollo que viven de manera independiente o desean hacerlo, garantizando que cuenten con los apoyos necesarios y puedan decidir “cómo y dónde quieren vivir”.
Entre sus principales líneas de actuación se incluyen: planes de apoyo, intervención individualizada y entrenamiento en hábitos de autonomía en el hogar; mantenimiento del hogar (limpieza, orden, etc.); asesoramiento en alimentación y apoyo en compras, entre otros. Todas las acciones del proyecto aseguran la accesibilidad cognitiva, garantizando la plena participación de las personas beneficiarias. Una labor reconocida por los propios beneficiarios de la Fundación. “Para mí, lo más importante de vivir de manera independiente es poder hacerlo con mi marido y mi perrita. La Fundación me da los apoyos necesarios para lograrlo”, comparte una de las participantes.
El apoyo de la Fundación Moeve les permitirá continuar con el proyecto y reforzar su acompañamiento. “Gracias a este premio podemos ampliar el proyecto, fortaleciendo los apoyos personalizados, mejorando los recursos y potenciando entornos adaptados a las necesidades y deseos de cada persona”, afirman desde la fundación Sonsoles Soriano. Pero, sobre todo, apuntan, “este reconocimiento es especialmente importante porque valida el trabajo de tantas personas, familias y profesionales que creen en una vida independiente posible y real”.
Cuidar a quienes cuidan
Detrás de muchos de los proyectos que la Fundación Moeve premia y acompaña cada año se encuentran personas voluntarias que deciden dedicar su tiempo, energía y ganas de ayudar a construir un mundo un poco mejor. En el caso de Cáritas Diocesana de Canarias, estos voluntarios representan una parte fundamental de la entidad: unas 1.070 personas. “No podríamos tener el alcance que tenemos si no fuera por el voluntariado del que disponemos”, afirma Ana Margarita Rivero, adjunta a la Secretaría General de la organización.
Consciente de la importancia de sus colaboradores, Cáritas Diocesana ha puesto el foco precisamente en ellos a través del ‘Proyecto Bentayga’. “La implicación del voluntariado ha ido cambiando”, señala Rivero, lo que ha llevado a la necesidad de desarrollar una estrategia a nivel confederal para “motivar, cuidar y acompañar al voluntariado para que siga permaneciendo, y para que tenga un espacio donde poder descargar todo lo que vive en el día a día”.
Según Caya Suárez, secretaria general de Cáritas Diocesana de Canarias, “el voluntariado es el motor que permite que Cáritas esté al lado de las personas más vulnerables”. Al trabajar con colectivos en situaciones de especial dificultad -personas sin hogar, mujeres en contextos de prostitución, víctimas de trata, entre otros- la preparación se vuelve esencial. “Ofrecemos, en un primer momento, una formación inicial para dotar de habilidades básicas, y posteriormente los voluntarios acceden a un catálogo anual de programas y acompañamiento donde se especializan según el colectivo con el que trabajan o la realidad que acompañan”, explica.
Al ser una organización que se sustenta principalmente con fondos propios, el apoyo de la Fundación Moeve ha sido esencial para continuar con su labor diaria. “Los voluntarios son el corazón de cáritas, y gracias a la Fundación Moeve podemos contar con los recursos necesarios para ofrecerles el acompañamiento que necesitan”, reconoce la secretaria general, Caya Suárez.
Transición energética y justicia social
La Comisión Española de Ayuda al Refugiado (CEAR Canarias) ha sido distinguida por su proyecto Becas Renueva, una iniciativa pionera que ofrecerá a cinco jóvenes migrantes extutelados y extuteladas la oportunidad de formarse y acceder a un empleo en el sector de las energías renovables.
El proyecto ofrece a jóvenes migrantes extutelados la oportunidad de acceder a formación en energías renovables eliminando las barreras económicas que normalmente les impiden continuar estudiando. Las becas cubren alojamiento, manutención, transporte y material formativo, garantizando que puedan centrarse plenamente en su aprendizaje. Una propuesta que incluye además acompañamiento educativo, psicosocial y laboral, facilitando la inserción laboral de quienes completen el itinerario.
Becas Renueva se enfoca en dos de los grandes desafíos de nuestro tiempo: la crisis migratoria y la crisis climática. “Surge de la necesidad de ofrecer una oportunidad real y estable a aquellos chicos y chicas migrantes que, al cumplir la mayoría de edad, dejan de estar tutelados y pierden todo el apoyo institucional”. Además, con un futuro de las Islas estrechamente ligado a la sostenibilidad, “queremos demostrar que la transición ecológica y energética puede, y debe, ir de la mano de la justicia social”, apunta Hernández, quien, con el trofeo de la Fundación Moeve en la mano, añade que “estos premios reflejan el tipo de sociedad que queremos y podemos construir”.
El reconocimiento de la Fundación Moeve trasciende el simple impulso económico que reciben las entidades ganadoras. La Fundación las acompaña durante todo el año de ejecución de sus proyectos, trabajando para dar visibilidad a su labor.
Estos galardones implican también un apoyo humano fundamental a través de los padrinos y madrinas solidarios, profesionales de Moeve que acompañan a los proyectos tanto en el proceso de presentación a los premios como en su desarrollo.





