Ahora parece que el debate nacional sobre Venezuela gira en torno a María Corina. Le han salido los novios a pares en el progresismo que antes procuraba no hablar de ella y la emparentaba con la oposición fascista al régimen bolivariano. Se acusa al PP de sumarse al ninguneo a que la ha sometido Donald Trump. En Venezuela se celebrarán elecciones cuando se den las condiciones y se superen las dificultades de una transición sin traumas. Hay que desmontar muchas cosas de un poder incrustado como una garrapata en todo el cuerpo social. En España tenemos experiencia en estas cosas y hasta un año después de morir el dictador no se empezaron a plantear las reformas. Sin embargo, hay una impaciencia propia de la ignorancia que hace creer a la gente que todo es tan sencillo como quitar a Maduro y poner a Edmundo. No es así, y todo hay que andarlo por sus pasos. Afortunadamente hay quien no se deja engañar por los relatos de siempre: el petróleo, el imperialismo, la revolución, que la fuerza te acompañe y tantas patrañas que ilustran un panorama enturbiado por la desinformación. Hay un sentir mayoritario que indica que las cosas están hoy mejor que ayer. El nivel de protesta por lo ocurrido ha sido el normal y hay quienes para salvar la camisa se han alineado con varias plataformas a la vez, unas más radicales y otras más moderadas, porque tienen que responder a la bicefalia de un gobierno que presenta dos aspectos ideológicos contrapuestos. Un día estamos con los BRICS y al siguiente con la UE, intentando salvar, más que el culo, el asiento donde nos sentamos. Mañana es día de reyes y se hablará de los regalos recibidos. Esta operación está finiquitada en su fase primera y principal. Siempre hay un tonto que dice que el Congreso no lo autorizó, pero esto no se le ocurre ni al que asó la manteca. Es cómo si los que van a atracar al banco lo anunciaran en la prensa la semana antes y esperaran a que el boletín lo publicara para llevar a cabo el asalto cumpliendo con todos los requisitos legales. Alejandro, el del bar Alegría, decía: “Don Opelio, los tontos están todos para Caracas”, y no le faltaba razón. Delcy ha aceptado hacerse cargo y la cúpula del chavismo ha perdido el norte, desconectada de Cuba y sin un apoyo demasiado entusiasmado de sus clientes habituales: Rusia, China e Irán. Ahora toca esperar. Aquí se hablará de parte y parte, porque estamos en campaña electoral y hay que aprovechar. Hoy el poeta García Montero escribe una carta a los reyes haciéndose pasar por Feijóo pidiendo que no le dejen nada a Pedro. No es muy brillante, a pesar de que algunos se diviertan con su originalidad. ¡Ay, Cervantes! Te quedaste corto con los desvaríos de don Quijote.
