súperconfidencial

Desde Julio a Groenlandia

En la red han quedado mis alusiones a un famoso cómico argentino, Tito Wissa. Cuando éramos jóvenes y jugábamos a los boliches, si alguien se mamaba una vistosa vidriola (bolita de cristal, generalmente traída de Venezuela, que constituía una joya) y era descubierto, el infractor se defendía, diciendo: “Yo no la tengo, te lo juro por Tito Wissa”. Como Wissa no era ninguna divinidad, el perjuro quedaba libre de pecado, así que se trataba de un acto sin fuego eterno, ni excomunión. Ahora, a la vista de la matraca televisiva -que no parece otra cosa- sobre Julio Iglesias, la moda puede derivar en un “te lo juro por Julio Iglesias”, si continúa el asedio a un presunto culpable, aunque aquí en España todo el mundo se haya convertido en un presunto inocente. La culpabilidad se presupone, sobre todo la de los que no son de la cuerda de los supuestos progresistas. He preguntado a un amigo de NY si allá se han ocupado del caso y me ha dicho que ni nombrarlo, o sea que el asunto se ha reducido a un tema local, patrio, tan negro como la España de hoy, aunque yo -cómo no- quiera que resplandezca la verdad y que brille la justicia. Ay. En fin, que tampoco se puede encender la tele, por lo expuesto y por muchas cosas más, y por el asco que me producen algunos tertulianos, sin que haya necesidad de nombrarlos. Hoy estamos en el debate de si debemos mandar al soldadito español/soldadito valiente y a la cabra de la Legión a Groenlandia, para que disparen (todos, menos la cabra) sobre las focas y los pingüinos que acudan, de smoking, a enfrentarse a la tropa. Si el pollaboba de Trump quiere Groenlandia, que consulte a sus habitantes y que se la pague a daneses y groenlandeses, pero ya vale.