El hombre que puso en jaque al mundo con el riesgo de una guerra nuclear, en 2022, cuando invadió Ucrania, y que hasta hace una semana era la principal amenaza de Europa, ve ahora una salida airosa. O firma corriendo la paz de esa guerra, o no volverá a tener otra oportunidad de redimirse. Putin sabe que Europa ahora teme a Trump.
El sábado 3E es una fecha que tenemos marcada a fuego y ha provocado conmociones inesperadas en la derecha española y en toda la órbita de la UE. La captura de Maduro ha sido un disparo en la línea de flotación de una Europa indefensa, noqueada, en estado de shock.
Sin duda, Cuba está llamada a ser la siguiente en la lista, junto a Colombia, Nicaragua, México, Brasil… y Panamá. Pero quizá la próxima resolución absoluta en la agenda de Trump sea en Europa. Fuego amigo.
Groenlandia, la mayor isla del planeta, es una región autónoma de Dinamarca, miembro de la OTAN y la UE, que el autócrata americano pretende anexionarse desesperadamente, según él, por razones de seguridad nacional. Estaríamos a las puertas de otra demencial operación militar, que rompería los esquemas políticos existentes en este lado del mundo y abriría una crisis sin precedentes.
EE.UU., piedra angular de la OTAN, habría atacado, en ese caso, a Dinamarca, socio de la misma organización, cuyo Tratado -artículo 5- consagra el principio de defensa colectiva y, por tanto, la obligación de actuar mediante la fuerza en auxilio del país agredido. ¿La OTAN contra EE.UU.? Un supuesto tan loco sobrevuela el desorden internacional.
No es descartable que la paz en Ucrania esté próxima, decíamos. Putin, visto el arrebato de Trump, recogería velas, firmaría el mejor acuerdo posible y dejaría al nuevo ogro bajo el foco del escenario. ¿El ruso dejará escapar la oportunidad?
Más preguntas en la boca del lobo. ¿Cuánto durará la entente Trump-Delcy Rodríguez? Los restos del clan necesitan cubrir el expediente, ceder el petróleo al invasor y saldar las cuentas a cambio del elixir del exilio en Catar o donde corresponda. Serán meses de hilar fino. Y pondrán a un títere.
Esto exaspera a Feijóo, que ha roto su obsecuente sí, bwana a los diktats de la Casa Blanca con una carta tutelada por Faes, en redes sociales, en la que se considera a sí mismo un “valiente” por rechistarle a Trump tras el feo a Corina, rechazada en Washington por “falta de apoyo y respeto dentro de Venezuela”, mientras la cúpula chavista es confirmada en el poder “al servicio” de Trump. “Las dictaduras no se derrocan a medias”, se permite recordar Feijóo, a modo de tirón de orejas al amo de Occidente, que está estrenando, en realidad, una estrategia de seguridad nacional, donde se arroga la potestad sobre países y acaso sobre las vidas de sus dirigentes en todo el hemisferio. Feijóo no ignora que Trump se reserva intervenir en caso de narcoterrorismo, esa es la coartada.
Aznar, a su vez, actúa con bravura, mientras Ayuso, tras los hurras eufóricos del sábado, se achica. Feijóo se quejó, Aznar ha ido más lejos, calificando las declaraciones de Trump de “suma torpeza”. Ahí es nada. Conociendo el percal del destinatario de las críticas, el PP se puede dar por sepultado en esos páramos del trumpismo, que, como el caballo de Atila, por donde pisa no crece la hierba. Esta vez, los dardos a Sánchez por connivencia chavista pasan a menor grado, ya que el PP atribuye el mismo pecado a Trump.
En lo que respecta a Maduro, todo sea dicho. Ha reaccionado con mejor cara que Noriega. Se esfuerza en sonreír levantando los pulgares de las manos esposadas con un gorro negro y una casaca azul, escoltado por agentes de la DEA en Nueva York. Felicita en inglés a los periodistas, “Goodnight, happy new year”, aunque cojea como si hubiera dado un mal paso, precedido por la primera dama, también detenida. Maduro y Cilia Flores se declararon ayer inocentes ante el juez, de 92 años, que los volvió a citar para el 17 de marzo.
En esa ciudad, hace veinte años, vi a Hugo Chávez saludando a la gente en la calle. Cuando ese día intervino en la Asamblea General de la ONU dijo que allí había estado el diablo y olía a “azufre”. Se refería a Bush hijo, que atacó Irak junto a Aznar tras el 11S buscando unas armas de destrucción masivas inexistentes. El youtuber Alan Barroso recuerda la profecía de Chávez de que EE.UU. lo acusaría de narcotraficante y un comando lo secuestraría.
“Fidel me dijo -contaba Chávez-: “Si a ti o a mí nos pasa eso, no hay que meterse en un hoyo como Sadam. Hay que morir peleando.”
