La edición digital de este periódico supera, en mucho, en número de lectores, a las de los demás diarios de Canarias. Somos líderes. Recuerdo cuando a un grupo de personajes del sector agrario se le ocurrió, en plena Transición, comprarle el periódico que se editaba en La Palma a Antonio Carrillo Kábana. Era el año 1976, en mayo o por ahí, cuando entré en este periódico como jefe de la sección de Deportes. Ascendí a redactor-jefe unos meses después, gracias a que no secundé una huelga del Partido Comunista, organizada por un tal Quini, y con dos cojones, entre cuatro o cinco, sacamos el Diario a la calle. Me ascendieron más tarde a subdirector, pero nunca me lo reconocieron en nómina, sólo a través de un certificado de empresa. Cuando llamábamos por teléfono para buscar noticias y decíamos que llamábamos del DIARIO DE AVISOS, la gente no tenía ni idea de qué era “eso”. Tremendo aquel comienzo y quiero tener un recuerdo para quien fue el alma del proyecto, Pedro Modesto Campos Rodríguez, el líder agrario que se enamoró del periódico y que lo sostuvo con mucho esfuerzo. Los tiempos son inexorables y aquel proyecto derivó en la solidez que hoy tiene este grupo de comunicación. No es bueno olvidar a los que pusieron sus cimientos: muchos accionistas a 100.000 pesetas (600 euros) la participación. En un momento de apuro (de los tantos que he tenido), le vendí mis acciones, que creo que eran seis, a Ramesh Bharwani, uno de los dueños del grupo Maya, paz descanse. En 1976 ganaba alrededor de 35.000 pesetas al mes, unos 220 euros al cambio. Tenía pluriempleo, pues hacía trabajos para la radio, para la tele y así podía vivir más o menos bien. Consultando viejos papeles, el primer crédito de mi vida -medio millón de pesetas- se lo pedí al Santander hace 42 años. Mierda.
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