Cada 4 de febrero, el Día Mundial contra el Cáncer nos invita a mirar de frente a la primera causa de muerte, a una realidad que afecta a miles de personas en Canarias y, al mismo tiempo, a mirar con responsabilidad y esperanza. El 4 de febrero es un día para tomar conciencia y renovar el compromiso con la prevención, la atención y el acompañamiento a quienes conviven con la enfermedad.
El cáncer exige una atención integral que tenga en cuenta las necesidades físicas, psicológicas y sociales de pacientes y familiares. Humanizar la atención sanitaria es una condición imprescindible de la calidad asistencial y una responsabilidad de todo el sistema.
Hablar de cáncer es hablar de personas, de familias, de proyectos de vida que se ven interrumpidos aunque, cada vez con más frecuencia, tienen la oportunidad de volverse a retomar. Hoy sabemos que muchos cánceres se pueden prevenir, diagnosticar a tiempo, tratar mejor y, cada vez más, curarse, y en el camino de la enfermedad, asegurar a cada persona el cuidado, el alivio y el acompañamiento digno y humano.
En Canarias, cada año se diagnostican 13.000 nuevos casos de cáncer. Tenemos retos pendientes y uno de ellos es la escasez estructural de médicos especialistas, que en ocasiones se traducen en demoras, en sobrecarga profesional y en incertidumbre y miedo para las personas que esperan un diagnóstico o un tratamiento, en uno de los momentos más delicados de su vida.
Las listas de espera publicadas por la Consejería de Sanidad lo reflejan. Hay pruebas esenciales para detectar a tiempo el cáncer, como es el caso de las endoscopias o las ecografías, que acumulan importantes demoras. Para el cáncer, el tiempo es un factor determinante. Cuando el tiempo se alarga, la angustia crece y también el riesgo aumenta, afectando no solo a la evolución clínica, sino también al bienestar emocional de pacientes y familias.
A esta situación se suma la insularidad, que introduce factores de inequidad. El lugar donde una persona vive no puede condicionar su pronóstico ni su acceso a una atención de calidad. Reducir desplazamientos innecesarios, reforzar la atención especializada en todas las islas, impulsar la telemedicina y la atención domiciliaria no son opciones, sino obligaciones de un sistema sanitario moderno, cercano y justo.
La prevención es, además, una responsabilidad compartida. Solo el 35% de las personas invitadas por el Servicio Canario de la Salud a realizarse la prueba de test de sangre oculta en heces para el cribado del cáncer de colon acudieron a la cita. La detección precoz salva vidas, y para que funcione necesitamos implicación de la población. Participar en los programas de cribado, adoptar hábitos de vida saludables y cuidar de nuestra salud es una responsabilidad de cada uno de nosotros.
El cáncer no espera. Nos exige actuar, decidir y priorizar. Invertir en cáncer es invertir en salud, en equidad territorial y en futuro. Canarias no puede quedarse atrás. Y no lo hará si somos capaces de convertir los datos en decisiones, la preocupación en compromiso y la ciencia en humanidad.
El futuro empieza hoy, y lo empezamos juntos.
- Presidente de la Asociación Española Contra el Cáncer en Canarias.
