Profesora de Lengua castellana y Literatura en Secundaria y Bachillerato, la tinerfeña Elena Martín Gordo (Santa Cruz de Tenerife, 1994) debuta como escritora con la publicación de dos libros, el cuento infantil La semillita que tenía miedo de crecer (Apuleyo Ediciones, 2025), ilustrado por Sara González Hernández, y el poemario A pecho descubierto (Talón de Aquiles, 2025). Dos obras de naturaleza muy diferente que, sin embargo y quizás, comparten una misma necesidad: la de dar luz a una serie de emociones que a menudo y por distintos motivos se hallan agazapadas.
En palabras de su autora, La semillita que tenía miedo de crecer “es un cuento sobre el miedo a los cambios, el valor de confiar en uno mismo y la magia de crecer a tu ritmo. Un cuento para leer con calma, para abrazar los miedos y descubrir que dentro de cada uno hay algo maravilloso esperando florecer”.
El origen de este relato se encuentra en una conversación entre dos pequeños que un día escuchó Elena Martín, según explica a este periódico. “La niña, de cinco años, le preguntó al niño, de ocho, si ella era guapa. Esa pregunta me impactó y de ella nace la idea de este cuento”, confiesa la escritora.
“Soy profesora, en otra etapa fundamental de nuestro desarrollo como personas, la adolescencia, y considero esencial trabajar una serie de valores desde la infancia. A eso se une que en aquel momento me encontraba embarazada, así que incluso tenía más importancia para mí escribir un relato que de alguna manera ayudase a los niños a quererse tal y como son, a entender que cada uno es diferente y a saber que no tenemos que compararnos con nadie”.
En esta obra, que invita a docentes y progenitores a acompañar en su lectura a escolares e hijos, Elena Martín Gordo hace hincapié en el reconocimiento de las emociones, pues, como señala, “todas son válidas y, en su justa medida, necesarias”. “Incluso el miedo, por eso no tuve miedo a poner esa palabra en el título del cuento”. “Por suerte, cada día se da más importancia a la necesidad de abordar las emociones”, afirma, “y quiero contribuir a que las familias y los docentes puedan tratarlas con los más jóvenes”.

LA POESÍA
Como se ha apuntado, casi de manera simultánea, la escritora tinerfeña ha publicado A pecho descubierto. Pero si la génesis del cuento infantil tuvo lugar hace aproximadamente un año, el poemario responde a un proceso creativo mucho más prolongado. “Es un manuscrito que recorre diferentes etapas de mi vida, pues comencé a escribirlo en la adolescencia”, argumenta Martín Gordo. “Cuando uno se acerca a él, desde las primeras páginas se va a encontrar con un batiburrillo de emociones, pues la adolescencia es justo eso: un día te encuentras muy bien, en la gloria, y al siguiente, todo lo contrario”.
De esa manera, A pecho descubierto no cuenta con un orden temático, sino cronológico, que recorre diferentes sentimientos experimentados por su autora. “Desde el amor y el desamor a la ansiedad del día a día, pasando por la pérdida de seres queridos que, por desgracia, ocurre en nuestras vidas”, señala. “Entre los más actuales figuran los poemas relacionados con la maternidad -añade-, que escribí durante la última etapa de mi embarazo, sobre lo que sentía teniendo a esa personita en mi interior”.
La semillita que tenía miedo de crecer y A pecho descubierto responden a dos modos de acercarse a la escritura o, quizás mejor, a dos maneras de expresar las emociones. Mientras que el cuento surge de manera fortuita, pero su elaboración resultó un complejo ejercicio de búsqueda de las palabras adecuadas y de la belleza en las metáforas que a su vez fueran accesibles para los lectores más jóvenes, los poemas se conciben como una instantánea tomada de un sentimiento. “Y no tiene por qué ser perfecta, porque las emociones tampoco lo son”, concluye.





