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El terremoto que “despertó” a los muertos: el pánico vivido en un velatorio de Tenerife durante el gran seísmo de 1989

Aquel 9 de mayo, mientras la tierra se abría con una magnitud de 5,3, una familia de Las Mercedes vivía una de las anécdotas más impactantes del sismo
Familias completas decidieron pasar la noche al aire libre tras el terremoto de 1989. Lucio Llamas (DA)

El último terremoto de magnitud 4,1 detectado en el Volcán de Enmedio ha despertado entre la población de Canarias el recuerdo de un evento que, hasta hoy, mantiene el récord histórico de intensidad en el archipiélago.

El 9 de mayo de 1989, a las 03:30 horas, un sismo de 5,3 grados con epicentro en el mismo coloso submarino sacudió las Islas, dejando una huella imborrable en la memoria colectiva de Tenerife.

El terremoto que despertó a Tenerife

Aunque el sismo principal ocurrió de madrugada, las crónicas de la época relatan cómo, poco después, los habitantes se despertaron bruscamente con el sonido de cristaleras y lámparas tintineando, los ladridos de los perros y las alarmas de edificios y vehículos.

Durante poco más de 30 segundos, el movimiento sísmico sembró el pánico. Según los registros, “muchos vecinos abandonaron sus hogares y se reunieron en plazas y esquinas, buscando refugio en espacios abiertos y siguiendo las noticias a través de sus transistores”.

En localidades como el Puerto de la Cruz, la evacuación espontánea de viviendas fue masiva, mientras que “la Policía Local se vio desbordada por las llamadas de ciudadanos preocupados”.

Un velatorio interrumpido en Las Mercedes

En 1989, todavía era común realizar los velatorios en las viviendas particulares. Aquella noche, en el pueblo de Las Mercedes (La Laguna), la familia y los vecinos se encontraban despidiendo a Efigenia Báez de La Rosa.

El féretro, de cuerpo presente y rodeado de candelabros y crucifijos, ocupaba el salón de una casa llena de gente repartida entre el garaje y el patio.

Cuando la tierra empezó a vibrar, la confusión se apoderó de los asistentes. Al tratarse de un velatorio, el primer pensamiento de algunos familiares no fue geológico, sino paranormal, llegando a pensar que se trataba de un suceso relacionado con la fallecida.

Hubo fatigas, gritos, susto y mucha incertidumbre. Incluso, a una de las asistentes “le dio una fatiga” al pensar que el movimiento provenía de la propia difunta y casi se desmaya; muchos de los presentes “se quedaron blancos”.

Una de las personas que se encontraba en la vivienda recuerda que, en ese momento, “la casa estaba llena, estaba haciendo café para la gente y lo sentí, las ventanas temblaron y se escuchaba como se movía”.

Otro de los presentes describe una sensación física de inestabilidad casi imposible de olvidar: “Tenía una pierna sobre un escalón y la otra en el patio, parecía que las piernas se me abrían y el suelo se hacía hacia los lados”. Este mismo testigo relata que, poco antes del temblor, los perros empezaron a ladrar alrededor como locos. “La sensación fue rarísima, pensaba: ‘¿Se está abriendo la tierra, dios, qué es esto?’. Luego se quedó todo en absoluta calma”.

El estruendo fue otra de las constantes en los relatos de aquella noche. “No solo se sintió, sino que se escuchó como una vaca mugiendo”, afirma otro de los asistentes al velatorio, quien recuerda cómo se movieron las tazas, las sillas, las velas y hasta los bloques y las vigas de la casa: “No se cayó la vivienda de milagro”, asegura.

El “coloso” de Enmedio

El epicentro se localizó en el mar, frente a la costa de Güímar, a una profundidad de 15 kilómetros. Aunque no causó grandes daños materiales, en Güímar se derrumbó una pared exterior de una vivienda y se produjeron desprendimientos en carreteras cercanas.

Tras el temblor principal, se registraron 14 réplicas en apenas seis horas.

Según los expertos, aquel sismo estuvo relacionado con la falla entre Tenerife y Gran Canaria, donde se sitúa el Volcán de Enmedio. Este gigante submarino, con una base de casi tres kilómetros de diámetro —equivalente a 539 campos de fútbol—, presenta una altura de unos 500 metros sobre el fondo marino.

Hoy en día, este volcán sigue siendo objeto de estudio por parte del IGN, que busca entender la naturaleza de su actividad sísmica.

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