cultura

Carmen Méndez, en diálogo artístico con la madera

La joven escultora tinerfeña, que acaba de mostrar su trabajo en Venecia, desarrolla una obra en la que el proceso creativo es fruto de un vínculo emocional con la materia elegida
Carmen Méndez Marco expone este mes en la madrileña People Gallery Art. / DA

“Siento que poseo una conexión emocional con la madera. Algo que me hace saber por dónde debo ir en el proceso de crear una obra. Es como si la materia me hablase y solo tuviera que escuchar lo que me pide en cada momento”. De este modo expresa la joven escultora tinerfeña Carmen Méndez Marco (La Laguna, 2001) el profundo vínculo que experimenta en su taller al trabajar con el material orgánico que emplea para plasmar su creatividad.

Su elección de la madera, explica, surgió de una manera espontánea: “Me gusta sentirla, olerla… Incluso las supuestas desventajas que presenta no me suponen ningún problema, al contrario. Si al principio, por ejemplo, me cansaba el arduo trabajo de lijado, al que debes dedicarle muchas horas, con el tiempo me sirvió para entender el valor de la paciencia, de la constancia”.

Imágenes de dos obras terminadas y una tercera en proceso de creación./ DA

Un momento decisivo para su posterior trayectoria artística fue la visita, con apenas 16 años, al taller de un escultor, en este caso de la piedra, del basalto. “Fue una experiencia que me impactó, sobre todo, cuando poco a poco la fui procesando. Fue determinante para decidir a qué quería dedicarme”, subraya.

Lo mismo que ha sido decisiva su estancia en Gran Canaria, para formarse en la Escuela Luján Pérez. “Vivir en Las Palmas me permitió disfrutar del arte de una manera plena”, afirma. “Andar por Vegueta, que es belleza pura; contemplar un montón de obras, las esculturas de Martín Chirino, de Manolo González… Todo eso ha influido en mi vocación y en la manera en la que ha evolucionado”.

MOSTRAR

Las creaciones de Carmen Méndez Marco se han podido contemplar hasta la fecha en People Gallery Art, en Madrid; en dos ediciones del Festival de la Buena Energía, en el Museo de Arte Contemporáneo de Santa Cruz de La Palma; en el estudio de diseño de interiores Espacio Camp, en la capital tinerfeña, y este año ha sido seleccionada en Merkarte, la iniciativa del Cabildo de Tenerife centrada en los artistas emergentes. De igual modo, la pasada semana sus creaciones se mostraron en Italia, en la Scuola Internazionale di Grafica di Venezia.

“Debes estar dos pasos por delante sobre los proyectos que se van plasmando”, señala la artista. “De manera que, mientras expongo en un sitio -detalla-, voy pensando en otras iniciativas. Ahora mismo tengo tres o cuatro por delante, algunas ya concretadas y otras no. Una que sí puedo contar es que a partir del 25 de marzo expondré una de las esculturas que mostré en Venecia en la sede física de People Gallery Art en Madrid, en la calle Cristóbal Bordiú. Después, a partir de junio, hay un proyecto fuera de Canarias y otro en las Islas”.

Cuando entra en su taller, la artista tinerfeña procura hacerlo “con la mente fresca”. “Las primeras horas, básicamente, consisten en desbastar. Y aunque no sepa muy bien por dónde va a ir la obra, sí sé que no va a haber ningún problema, pues esa pieza va a evolucionar. Con el paso de los días, la materia se va transformando en escultura”, afirma.

“Es algo mágico que no sabría describir con exactitud. Además, como en el estudio tengo muestras de mi evolución como escultora, yo misma percibo si voy o no por buen camino. Es un proceso que me resulta muy interesante y, además, me ayuda a crecer: en lo artístico y en lo personal”, concluye.

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