Ha estado tres días en la isla Félix Lam, el que fuera fotógrafo de Celia Cruz y reputado fotoperiodista del mundo latino de Nueva York. Félix es presidente del Colegio Nacional de Periodistas de Cuba en los Estados Unidos. Me contó una anécdota de Marlon Brando. Él fue el último fotógrafo que pudo retratar al famoso actor norteamericano, tras una depresión que lo había dejado en su casa durante años. Marlon Brando, en una celebración a la que acudieron él y Andy García, le pidió a Félix que le tomara unas fotografías como recuerdo de aquel acto. En una de ellas aparece Brando con el propio Lam y en la otra Andy García, su mujer, su suegra, Félix y el grandísimo protagonista de El Padrino y El último tango en París, entre otras películas de éxito mundial. “Yo creo que después de aquellas gráficas y, desde luego, muchos años antes, Brando no quiso que nadie más le fotografiara”, me dijo Félix Lam, que jamás quiso vender esas imágenes a los medios y agencias que se las pidieron. “Era una cosa íntima”, argumentó, “y yo respeté su voluntad de no difundirlas. Hay que hacerse acreedor a la confianza de las personas”. Lam y yo vivimos otra anécdota en la inauguración del restaurante de Tito Puente, en Nueva York. Abandonábamos el cóctel al que nos invitaron y vimos, conduciendo un Mercedes, a José Feliciano, quien, al menos que yo sepa, es ciego. Junto a él había una persona que estaba dirigiendo su ruta, pero Lam agarró la cámara y tiró la foto, que figura en la segunda edición de mi libro Memorias ligeras. Un ciego conduciendo un coche, y más si el invidente es tan famoso como Feliciano, habría sido noticia mundial. Pero Félix tampoco quiso publicar la foto, en su día: “Le puede perjudicar”, me dijo. Para que vean que todavía hay gente buena en el mundo, incluso en esta profesión de mierda.
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