Tiene razón el obispo nivariense, monseñor Santiago, cuando dice que a los premios Dial el Cabildo de Tenerife los subvenciona con 750.000 euros y para la visita del papa, un acontecimiento histórico, sólo destina 500.000. Tiene razón el obispo cuando dice que en los premios Dial se cobra entrada y todos los actos de la visita del papa son gratuitos. El obispo debe ser muy buena persona, pero también un ingenuo: los políticos del Cabildo tienen pronto elecciones y la SER, que es la dueña de Dial, se portará bien o mal con ellos, dependiendo de muchas cosas. Les dejo a ustedes que saquen conclusiones. Es una pena, pero el negocio funciona así. La visita de León XIV a Tenerife -yo lo de Gran Canaria lo sigo menos- no es la primera. Siendo provincial de los agustinos parece que ya estuvo en el Puerto de la Cruz, donde reside una admirable comunidad de la orden que lleva al menos dos parroquias. Yo fui alumno del colegio de San Agustín y para mí aquellos fueron los mejores años de mi vida. Consiguieron tener un cuadro de profesores excepcional, los alumnos son, todavía hoy, una piña y formaron a generaciones de portuenses. A mí este papa agustino me parece el verdadero renovador de la Iglesia, está realizando una labor callada y valiente y su visita a la isla resulta, sin duda, un hito muy difícil de superar por otro hombre de estado. La izquierdona chinorra comunistoide me dirá que su presidente, Xi Jinping, ha estado en la isla de vacaciones, pero el papa, en valores, y aunque en estos tiempos no tenga ejército (aunque sí lo tuvo en otras épocas) está a años luz del político chino. En fin, que le doy mi apoyo al obispo, del que mucha gente me habla muy bien y en este asunto tiene más razón que un santo. Añado: los cabilderos son unos mediocres miserables y no tienen puta idea.
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