En este momento hay personas que me leen que padecen cáncer y a quienes ayudo a mejorar su calidad de vida; algunos llegan a curarse, aunque ese no es el objetivo. Para ello consideramos los cuidados externos físicos (fumar, comer) y psicológicos (sociabilidad, asertividad), y sobre todo el análisis y modificación del sentimiento profundo e inconsciente según nuestra teoría de los Moldes Mentales, orientada a primar aceptación, optimismo, proyectos o espiritualidad.
Para conseguirlo utilizamos nuestra TBT, herramienta de transformación emocional, de la que hace tres días alguien me escribió: «¡Es increíble la potencia de la TBT! Esta mañana estaba un poquito de bajona. ¡La hice antes de levantarme y salí a comerme el mundo! ¡Genial!».
Ayer, 30 de mayo, Día de Canarias, pensé que la Canariedad puede expresarse por gestos externos (gofio, timple, cantos, bailes), aunque lo esencial es la vivencia, que, como el amor o la amistad, es más que gestos o regalos. Lo fundamental está en la atracción y admiración por paisajes, naturaleza, costumbres, cultura, historia y gente, así como en la preocupación y complicidad ante los problemas del pueblo canario. En este sentido, el factor canariedad pesa al evaluar un caso como la gestión de Fernando Clavijo, presidente del Gobierno de Canarias, en el conflicto del crucero Mv Hondius, portador de Hantavirus. No discutimos dónde está la razón: nos interesa ver qué factores subyacen en los canarios al juzgar su labor.
Ya en 1954, el psicólogo H. J. Eysenck señalaba que las actitudes políticas no son ocurrencias aisladas, sino extensiones de la estructura profunda de la personalidad. Esto conecta con nuestra teoría de los Moldes de la Mente: los formatos del pensamiento, más que los contenidos, determinan creencias y comportamientos. Aunque no medimos tales moldes, sí observamos cómo circunstancias vitales —isla, edad, género, nivel de canariedad o simpatía por un líder— condicionan por completo esta evaluación.
¿Qué afecta a esa evaluación? Variables identitarias y demográficas muy concretas:
- Identidad y soberanía: quienes muestran alto nivel de canariedad (44%) y los soberanistas o independentistas (50%) vieron la gestión como un acto necesario de firmeza institucional.
- Edad y género: los más jóvenes y las mujeres fueron los más proclives a defender la gestión.
- Pilar territorial: en Tenerife, la mitad (50%) calificó la gestión de excelente y un 89% la aprobó, con un llamativo 0% de suspensos.
- Templanza socialista: un 30% de simpatizantes del PSOE otorgó sobresaliente y un 39% aprobó. El votante socialista se mostró más moderado que los extremos, con solo un 10% de suspensos.
El relato estatal: Protocolo, imagen y “ridículo”
La política de “rock duro” de los partidos más radicales de izquierdas, algunos antiguos socios de CC, se alineó con Sánchez, temiendo la derechización y preocupada por la imagen social de Canarias. Para este grupo, una alerta sanitaria internacional exigía cumplimiento estricto, interpretando la acción de Clavijo como temeraria e indisciplinada. Así lo expresaba en Facebook un antiguo militante de ICAN:
«¡¡Menudo ignorante de Presidente que tenemos!! Ha hecho un ridículo espantoso…».
En la misma línea, un grancanario residente en Tenerife decía:
«Lo de Clavijo no tiene nombre… No es cuestión de trincheras, sino de ciencia y política. Un líder no genera más miedo…».
El relato canario: Soberanía y protección civil
En el polo opuesto, se defendió que, ante el peligro de un virus importado, el Gobierno autónomo tomó legítimamente las riendas pidiendo información al Estado, que no recibió. Esta narrativa caló en Tenerife, sobre todo entre nacionalistas, mujeres, jóvenes y votantes moderados. Fue respaldada por epidemiólogos como Oriol Mitjà y Basilio Valladares, y juristas como Fernando Ríos.
El matiz de Gran Canaria: Más allá de la rivalidad insular
Aunque un 79% de los grancanarios suspendió la actuación del Ejecutivo —algo atribuible a la rivalidad insular—, los más nacionalistas no reaccionaron así. Un destacado nacionalista afirmaba: En esto estoy con Clavijo… Es increíble los ataques desmedidos…».
Otro ciudadano apuntaba a la doble vara de medir del Estado:
«Echo en falta denunciar la hipocresía de un Estado que mira a otro lado cuando mueren inmigrantes o se hacinan menores, pero manda tres ministros cuando son cruceristas de lujo».
Conclusión: Ante escenarios complejos, las circunstancias personales e ideológicas actúan como un potente tamiz. La valoración de un hecho sanitario terminó convertida en un espejo de la identidad, la geografía y la relación de Canarias con el Estado central.
