La realidad social de la provincia de Santa Cruz de Tenerife presenta indicadores de extrema gravedad. La Memoria Institucional de Cáritas Diocesana de Tenerife de 2025 revela que, a pesar de registrarse un descenso del 16,5% en el número de personas atendidas con respecto al ejercicio anterior, la exclusión estructural se ha intensificado de forma alarmante en todo el Archipiélago.
Cáritas ha advertido este martes de la “cronificación de la pobreza” que aún se constata en la provincia occidental, donde persisten aún las “respuestas insuficientes” por parte de las administraciones públicas, pese a que las condiciones de vida de la población general han mejorado “levemente”.
Los datos, presentados en el Seminario de La Laguna por el obispo nivariense, Eloy Alberto Santiago, y el director de la entidad, Juan Rognoni, confirman que la institución prestó asistencia a un total de 12.466 personas pertenecientes a 3.625 hogares, entre los que se contabilizaron 2.250 menores de edad. En el acto también se procedió a la presentación oficial de Olga Hernández como nueva subdirectora de la organización.
El descenso en la cifra neta de usuarios responde, según la dirección de Cáritas, al fin de la emergencia habitacional derivada de la erupción del volcán de La Palma.
Asimismo, ha influido el acceso a las prestaciones de las administraciones públicas, tales como el ingreso mínimo vital, la renta canaria de ciudadanía, el bono social y el incremento progresivo del salario mínimo.
El impacto de la vivienda en la exclusión
Sin embargo, las cifras certifican que el crecimiento económico generalizado no se ha traducido en cohesión social. El principal vector de la vulnerabilidad se localiza en el área de Vivienda e Inclusión Social, que experimentó un repunte del 5% tras acompañar a 3.522 personas.
El indicador más crítico se concentra en el proyecto de Unidades Móviles de Atención en Calle (UMAC), que opera en Tenerife y La Palma. Este servicio asistió a 1.376 personas en situación de sin hogar, lo que consolida un incremento del 70% en los últimos cinco años. Paralelamente, los ocho recursos alojativos propios de la entidad dieron cobertura a 215 personas, identificándose entre ellas a 27 familias monomarentales.
Para combatir esta problemática, el proyecto de prevención del sinhogarismo “Base 25” intervino de forma multidisciplinar con 1.887 personas (incluyendo 527 menores) afectadas por procesos de desahucios y ejecuciones hipotecarias, ofreciendo asesoramiento socio-jurídico y orientación laboral.
Perfiles de vulnerabilidad y empleo
El análisis estadístico de los beneficiarios muestra una clara feminización de la pobreza, dado que las mujeres representan el 65% del total de usuarios.
Por franjas de edad, el tramo comprendido entre los 45 y los 60 años aglutina casi el 60% de las personas atendidas, evidenciando un grave factor de desprotección a medida que se aproxima el fin de la vida laboral activa.
Por su parte, la población migrante supuso el 63,9% de los usuarios globales del sistema.
En el ámbito sociolaboral, el Programa de Empleo contó con 1.173 participantes. De ellos, 753 se integraron en el proyecto en red Barrios por el Empleo: Juntos más Fuertes y 420 lo hicieron en el proyecto Mila. Un total de 434 personas recibieron cualificación profesional específica y 297 lograron la inserción laboral efectiva, fijando la tasa de éxito en el 25,3%. Asimismo, el proyecto de deshabituación alcohólica Drago atendió a 195 usuarios, registrando un 37% de altas terapéuticas.
Sostenibilidad financiera
La acción social de Cáritas Diocesana de Tenerife requirió la movilización de 9.004.892,48 euros. De este presupuesto, el 69,13% procedió de subvenciones y recursos públicos (6.225.443,66 euros), mientras que el 30,87% restante derivó de aportaciones privadas (2.779.448,82 euros) de fundaciones, empresas, 817 socios capitales y colectas parroquiales.
La optimización interna de la entidad permitió destinar el 92,58% de los fondos de forma directa a los proyectos de intervención social. La base operativa de la institución civil estuvo respaldada por el soporte técnico de 918 personas voluntarias, conformadas por un 80% de mujeres y un 20% de hombres.







