Agentes de la Policía Nacional han detenido en el sur de Tenerife a dos prófugos internacionales reclamados por las autoridades de Hungría por un delito de tráfico de drogas a gran escala.
Sobre ambos pesaban sendas Órdenes Europeas de Detención y Entrega (OEDE) tras haber sido identificados como los responsables de la mayor instalación de cultivo de cannabis intervenida en la historia del país centroeuropeo, un delito por el que se enfrentan a penas de hasta 20 años de prisión.
Los arrestados, que habían cambiado radicalmente su aspecto físico y utilizaban documentación falsa para eludir los controles policiales en las Islas, fueron localizados tras intensas gestiones de investigación.
Debido a su perfil de alta peligrosidad, a su formación en artes marciales y a sus posibles conexiones con entornos delictivos en el sur tinerfeño, el operativo de asalto contó con la intervención directa del Grupo Operativo Especial de Seguridad (GOES) de la Policía Nacional.
La investigación se remonta a abril de 2025, cuando las fuerzas de seguridad de Hungría registraron un inmueble adquirido por la red en su territorio. En aquella intervención se incautaron 6.289 plantas de cannabis y 58 kilogramos de marihuana procesada, lo que supuso el mayor golpe al tráfico de esta sustancia registrado por las autoridades húngaras hasta la fecha.
Resistencia violenta durante el arresto
La fase final del dispositivo se activó cuando los agentes detectaron a los dos fugitivos dirigiéndose hacia su vehículo en una vía pública del sur de la Isla. En el momento de la interceptación, los sospechosos ofrecieron una fuerte resistencia física contra los efectivos policiales antes de ser reducidos y asegurados por los especialistas del GOES.
Tras la consolidación del arresto y la tramitación de las diligencias policiales oportunas por los delitos de falsedad documental y resistencia, los dos reclamados fueron trasladados y puestos a disposición del juzgado central de guardia de la Audiencia Nacional, órgano competente para tramitar los expedientes de extradición e iniciar su entrega a las autoridades judiciales de Hungría.
Esta operación internacional sitúa nuevamente a Tenerife como punto de rastreo de redes de persecución europea contra el crimen organizado.







