tribuna

Los lunes al sol (que más calienta)

Me encanta buscar los lunes a Iván Redondo en su Situation Room, de La Vanguardia. Hoy se descuelga con varias afirmaciones que destapan una irrealidad por todos conocida. Se trata de la aprobación de los Presupuestos de Cataluña gracias al acuerdo de Illa con sus socios del pacto. Redondo pretende extrapolar este hecho a una operación nacional apoyándose en frases como: “Lo que es bueno para Cataluña también lo es para el resto de España”. Esto podría aplicarse a Galicia, a las dos Castillas, a Madrid o a cualquier otra comunidad, pero no se hace porque a la inversa no funciona; no se comporta como lo que en matemáticas clásicas se denominaba una condición necesaria y suficiente.

Redondo, como siempre, tan por encima de todos nosotros, actuando con su bola de cristal, como la bruja Lola. Su frase más definitoria es: “El ejemplo, el modelo y el camino lo enmarca Cataluña, siempre andamio institucional de España, y antecedente de todo”. Estas afirmaciones grandilocuentes me recuerdan a los tiempos triunfales en los que Ernesto Jiménez Caballero hablaba del genio de España o Eugenio Montes proclamaba que ser español era una de las cosas más importantes que se pueden ser en este mundo. Ensalzar a las glorias que siempre han estado ahí es un recurso muy frecuente para enardecer a las masas desnortadas.

Redondo pretende hacer crecer un espíritu nacional desde una premisa nacionalista que fundamentalmente alimenta una escisión y una independencia. Es astuto este personaje que andaba hasta hace poco por los platós vendiendo su libro. Decir que Cataluña ha sido el andamio institucional de España cuando en realidad ha formado parte del mayor conflicto para redactar el Título VIII de la Constitución y sus Disposiciones Adicionales, de cuya discusión aún no hemos salido, es un oxímoron lanzado con demasiado atrevimiento.

Cataluña es una región que admiro y quiero, pero mi fanatismo no me lleva a considerarla modelo de nada en referencia a la política de Estado. Sus intentos de contribuir al proyecto nacional no han salido bien, desde Pi i Margall, la Lliga del señor Cambó, a la operación Roca o al intento de cierta izquierda para ser liderada por Rufián.

El pequeño tiempo de equilibrio salido de la Transición y del desarrollo de la Constitución del 78 se vio truncado por la aparición del tripartito bendecido por Zapatero, que vino a dinamitar todas las soluciones posibles. No sé si es a esos ejemplos y modelos a los que se refiere Iván Redondo. En cualquier caso no creo que acierte porque los resultados electorales en las comunidades autónomas han demostrado que la solución catalana no hace otra cosa que hacer perder votos a quienes la sostienen. Y si no, que le pregunten a García Page, que se defiende como gato panza arriba en Castilla La Mancha por la que le pueda venir.

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