El Tribunal de Instancia de San Bartolomé de Tirajana ha ordenado la apertura de diligencias contra un hombre acusado de interrumpir durante nueve meses las celebraciones religiosas y amenazar a sacerdotes y fieles en una iglesia de Maspalomas, en el sur de Gran Canaria.
El investigado ha sido condenado en un procedimiento paralelo por tres delitos leves de vejaciones injustas contra personas vinculadas al templo de San Fernando. La sentencia le impone multas económicas y una orden de alejamiento de 100 metros respecto a las víctimas y la propia parroquia.
Acoso continuado durante 9 meses
Según ha informado la Fundación Española de Abogados Cristianos, entidad que interpuso la querella, los episodios comenzaron en septiembre de 2025 y se prolongaron hasta junio de 2026.
Durante ese periodo, el hombre accedía de forma reiterada al interior del templo en plena celebración de la misa, interrumpiendo el culto mediante gritos, insultos y amenazas dirigidas a los sacerdotes y a los asistentes.
La reiteración de estos hechos generó un clima de intimidación y temor entre la comunidad parroquial de Maspalomas, lo que motivó múltiples denuncias vecinales, el despliegue de una investigación por parte de la Policía Nacional y la posterior detención del presunto responsable en el sur de la Isla.
Sanción económica y prohibición de acercamiento
La resolución judicial considera probado que el procesado dirigió expresiones vejatorias contra tres personas ligadas al templo durante el mes de junio.
Como respuesta a estos hechos, la Justicia ha dictado una medida cautelar de alejamiento que le prohíbe aproximarse a menos de 100 metros tanto de los afectados como del reciento religioso.
En paralelo a esta condena por delitos leves, la vía penal mantiene abiertas las diligencias para determinar la responsabilidad del investigado por posibles delitos de interrupción de culto, amenazas y coacciones, al considerar que su conducta alteró la convivencia y el desarrollo del culto católico de forma sistemática.







