El aceite industrial es un producto muy utilizado en todo tipo de motores y maquinarias. Durante su utilización, los lubricantes se degradan, originan sustancias tóxicas e incorporan metales pesados que los convierten en un residuo peligroso con un alto potencial contaminante. Un solo litro de aceite industrial usado podría contaminar hasta un millón de litros de agua. De evitar que este residuo contamine el entorno se ocupa Sigaus, la entidad que garantiza la recogida del aceite en cualquier punto de España y su transformación en recursos de valor que pueden ser reintroducidos en la economía.
En 2025 se generaron 6.421 toneladas brutas (una cantidad que incluye un 4% de agua y otros sedimentos) de aceite industrial usado en Canarias, repartidas entre 3.032 establecimientos. Aunque el 54% de estas localizaciones eran talleres mecánicos y el 9%, instalaciones industriales, el residuo también surge en un gran número de actividades relacionadas con el comercio, la hostelería, el transporte y la agricultura.
El uso de lubricantes en sectores muy diversos hace que el aceite industrial degenere de forma muy fragmentada y dispersa por el territorio, lo que requiere de una red logística que permita llegar a todos los puntos de generación, detalla Eduardo de Lecea, director general de Sigaus. El año pasado, las empresas gestoras que colaboran con Sigaus realizaron 8.446 operaciones de recogida en 84 municipios canarios. La financiación que Sigaus proporciona permite asegurar la recogida de este residuo incluso en aquellos lugares donde las operaciones presentan una mayor complejidad logística y, por lo tanto, un coste más elevado; especialmente, en sitios alejados de las áreas en las que se concentra el residuo, como grandes núcleos urbanos y áreas industriales. Solo en Canarias se recogieron 409 toneladas de aceite industrial en zonas rurales y 3.931 toneladas en la montaña.

En las inmediaciones de espacios naturales protegidos, Sigaus recogió 685 toneladas en 412 puntos generadores. Luego, el aceite industrial usado se somete a tratamientos destinados a eliminar impurezas y recuperar los recursos materiales y energéticos para su aprovechamiento como materia prima para la fabricación de nuevos productos. Tras separar el agua y otros impropios, se obtuvieron 6.185 toneladas netas de aceite que fueron valorizadas en su totalidad. El 97% (5.984 toneladas) se sometió a la regeneración, un proceso con un gran potencial: de tres litros de aceite pueden salir aproximadamente dos de lubricante nuevo. Gracias a ello fue posible devolver al mercado 3.746 toneladas de lubricantes, con los que se podría llenar el cárter de 925.000 turismos. El resto (201) se empleó como fuel BIA, un combustible industrial con bajo contenido en azufre para hornos y calderas (181 toneladas).








