Es 16 de agosto y Garachico vive una de sus jornadas más queridas, la Romería de San Roque. Entre el bullicio de la fiesta, las calles engalanadas y la brisa marina que recorre la Villa y Puerto, llega también una noticia que llena de tristeza este día tan señalado: el fallecimiento, a los 96 años, de Carlos Acosta García, maestro, poeta, periodista, investigador y, sobre todo, uno de los grandes relatores de la historia y la memoria de Garachico. Durante más de siete décadas, Carlos Acosta convirtió el amor por su tierra en parte de su vida. Desde sus primeras colaboraciones en La Tarde y sus crónicas deportivas en Aire Libre, cultivó el periodismo con una mirada cercana y comprometida en otros medios de prensa escrita, incluyendo durante años, también, DIARIO DE AVISOS. Como maestro, dejó su huella en núcleos tinerfeños como El Tanque, San Juan del Reparo, El Guincho e Icod de los Vinos, sembrando en varias generaciones el valor del conocimiento. Pero fue Garachico el gran territorio de su memoria. En sus numerosos libros reconstruyó sus calles y plazas, sus iglesias y conventos, sus hospitales, sus fiestas, su música, su teatro y sus milicias. Además, también rescató imágenes y recuerdos en Garachico. Su mirada y atención alcanzó asimismo a otros municipios, como demuestran sus trabajos sobre El Tanque y Los Silos. Y junto al investigador convivió siempre el poeta con múltiples y variados reconocimientos a esa labor. Desde Apenas barro… hasta En voz baja, Idénticas orillas, Las esquinas de la nostalgia y Siempre la luz, Carlos Acosta demostró que la historia también puede escribirse con emoción, desplegando también ese compromiso en diferentes pregones y conferencias a lo largo del Archipiélago. Carlos Acosta García fue durante décadas memoria y voz de su Villa y Puerto. Nos enseñó que detrás de cada calle hay una historia, de cada nombre un recuerdo y de cada rincón una razón para detenerse y conocer. Ahora que su voz se ha apagado, quedan sus numerosas páginas y su querido Garachico, al que dedicó tantos años, versos y palabras, como testimonio de una vida entregada a mantener viva su historia. A su familia y amistades, nuestro más sentido pésame. D.E.P. amigo.
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