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La CIA alerta a Europa: Rusia prepara un posible ataque con drones contra España, Francia o Italia

Moscú intensificará su "guerra híbrida" en el futuro cercano, con consecuencias "más graves"
Un dron MQ-9 Reaper durante una maniobra de entrenamiento. EP

Rusia estaría preparando una nueva fase de sus operaciones contra países europeos, esta vez con la mirada puesta en el Mediterráneo. Según adelanta El Mundo, los servicios de Inteligencia de Estados Unidos habrían obtenido información sobre posibles planes del Kremlin para realizar ataques con drones contra países como España, Francia o Italia, una advertencia que habría sido trasladada a varios gobiernos europeos.

La operación contemplaría el lanzamiento de drones desde barcos situados en el mar. De acuerdo con las fuentes citadas por el diario, los aparatos podrían viajar ocultos en contenedores a bordo de buques y ser desplegados posteriormente a varios cientos de kilómetros de la costa.

El periódico señala que fuentes próximas al Ministerio de Defensa de Lituania conocen esta información y apuntan incluso al modelo que podría emplearse: el Gerbera, un dron de aproximadamente dos metros de longitud y 2,5 metros de envergadura, capaz de alcanzar velocidades cercanas a los 160 kilómetros por hora.

Este tipo de aparato puede pesar hasta unos 18 kilos y tendría un alcance máximo declarado de alrededor de 600 kilómetros, aunque su autonomía depende de factores como la carga transportada o las condiciones meteorológicas.

España, Francia e Italia, entre los países advertidos

Según la información publicada por El Mundo, Washington habría alertado a los gobiernos de España, Francia e Italia de una posible operación rusa contra alguno de estos países.

La hipótesis que manejan los servicios de Inteligencia pasa por transportar varios drones en un barco mercante y lanzarlos desde una distancia situada aproximadamente entre 200 y 300 kilómetros de la costa.

Por sus características, estos aparatos no dispondrían de capacidad suficiente para destruir grandes instalaciones, pero sí podrían provocar incendios, causar daños en infraestructuras expuestas o afectar temporalmente al funcionamiento de puertos y aeropuertos.

El impacto perseguido, por tanto, no tendría que limitarse a los daños materiales, sino que podría buscar consecuencias económicas, políticas y sociales.

Esta información habría circulado entre distintos servicios europeos después del viaje realizado el pasado 25 de agosto a Moscú por el director de la CIA, John Ratcliffe. El responsable estadounidense llegó a Rusia después de que su avión militar hiciera escala en Riga.

Según informaciones publicadas posteriormente por medios estadounidenses citados por El Mundo, Ratcliffe habría viajado a Moscú para advertir a Rusia sobre las consecuencias de posibles ataques o provocaciones contra países de la OTAN.

Dinamarca cree que Rusia se centrará en ataques que “eviten una guerra abierta con la OTAN”

La información conocida ahora coincide con una nueva evaluación difundida este jueves por el Servicio de Inteligencia de Defensa de Dinamarca (DDIS) sobre la amenaza procedente de Rusia.

El organismo danés considera que Moscú probablemente intensificará durante los próximos meses su denominada guerra híbrida contra Occidente y la OTAN. También sitúa como “bajo, pero creciente” el riesgo de que Rusia pueda ejecutar ataques militares limitados contra algún país miembro de la Alianza.

La Inteligencia danesa sostiene que Moscú podría recurrir a acciones militares siempre que considere que estas no desencadenarán una guerra abierta ni una respuesta colectiva de la OTAN.

En ese escenario, Rusia podría tratar de explotar posibles divisiones dentro de la Alianza, especialmente si considera que existen dudas sobre la implicación de Estados Unidos ante una eventual escalada militar en Europa.

El DDIS advierte además de que las operaciones híbridas podrían hacerse más frecuentes y causar consecuencias de mayor gravedad. Entre los posibles escenarios contempla ciberataques destructivos, sabotajes contra infraestructuras esenciales y acciones destinadas a dificultar el envío de ayuda militar a Ucrania.

La propia Inteligencia danesa viene señalando desde hace meses que Rusia emplea instrumentos híbridos, entre ellos sabotajes, ataques informáticos y operaciones de influencia, para obtener ventajas estratégicas sin provocar directamente un conflicto militar convencional con la OTAN.

Ataques limitados y operaciones encubiertas

El informe contempla también escenarios en los que Moscú pudiera realizar ataques aislados mediante armas de largo alcance contra infraestructuras relacionadas con el apoyo occidental a Ucrania.

En una situación de este tipo, Rusia podría tratar de atribuir un impacto en territorio aliado a una desviación accidental provocada por interferencias ucranianas o recurrir a operaciones diseñadas para dificultar la identificación de sus responsables.

Entre los supuestos analizados figura incluso el empleo de material de fabricación ucraniana en una eventual operación destinada a ocultar la autoría del ataque.

El organismo danés también señala que un movimiento de tropas rusas hacia territorios fronterizos con países de la OTAN sería considerablemente más difícil de ocultar, ya que exigiría previamente concentraciones militares cerca de las fronteras.

La presión sobre Rusia

La evaluación de Copenhague relaciona este posible endurecimiento de la estrategia rusa con la evolución de la guerra en Ucrania y con la presión económica y militar que soporta Moscú.

Según el análisis danés, Ucrania mantiene su capacidad para realizar ataques de largo alcance contra territorio ruso, mientras que las tropas del Kremlin continúan asumiendo pérdidas para lograr avances limitados sobre el terreno.

A ello se sumarían los efectos de las sanciones internacionales, el gasto destinado al esfuerzo bélico y los ataques ucranianos contra infraestructuras energéticas rusas.

La Inteligencia danesa considera, además, poco probable que Vladimir Putin renuncie a los principales objetivos que mantiene en Ucrania.

En este contexto, el DDIS entiende que Moscú podría interpretar los próximos años como una oportunidad para intentar modificar el actual equilibrio de seguridad europeo antes de que los países del continente incrementen sustancialmente sus capacidades militares.

La advertencia conocida ahora sobre posibles operaciones con drones contra países mediterráneos se produce, por tanto, en un momento en el que los servicios de Inteligencia europeos elevan la vigilancia ante una posible intensificación de las acciones híbridas rusas en territorio occidental.

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