Paco Déniz

Policías de paisano

Si hay algo que me recondena es lo que tarda la gente en darte la razón. Es desesperante, desalentador y mosqueante, que le cuentes una y mil veces de cómo se las gasta el sistema éste de capitalismo autoritario de mierda para defenderse, y que te digan: ¡venga ya, las cosas han cambiado, ya no …

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Se me cayó la pintadera

El otro día me pasó una cosa extraña. Defendí en el parlamento la necesidad de un Centro de Especialización y Tecnificación para la Lucha Canaria, una reivindicación muy vieja de algunos luchadores en aras de dignificar este deporte al modo de los centros de alto rendimiento que el CSD tiene y que en los ámbitos autonómicos sería lo deseable para cualificar deportes autóctonos

Metáfora de la miel de palma

Ahora resulta que todas las instituciones se han preocupado por la regularización definitiva de la miel de palma, del logro de su denominación de origen y de la defensa de su denominación, cuando lo cierto es que desde que en 2001 la UE advirtiera del riesgo de ilegalidad de su concepto nada se hizo

Alcantarillas

Sé que en más de medio mundo no existe alcantarillado, pero en los sitios donde sí lo hay, me pregunto si las tapas están ubicadas en el mismo lugar: jodiendo la rueda derecha

El nuevo insularismo

Como no era suficiente el enfrentamiento histórico entre sectores tinerfeños y grancanarios, Clavijo se ha sacado de la manga una nueva versión del pleito intrainsular consistente en enfrentar a las islas no capitalinas contra las centrales

El plátano es fenomenal

Por mucho que queramos y que nos guste el plátano, no hay manera de comérselos todos. Y miren que lo he intentado, Dios sabe que lo he intentado, pero ella no, de hecho se enfadó espetándome: ¿es que no hay otra fruta en la tienda o qué?

El golf

La manía que tiene el pensamiento dominante de las islas de creer que todos los turistas que vienen desean jugar al golf roza lo cutre y lo hortera. Eso se le ocurrió a algún acomplejado allá por la década del cuplé, y siguen con la matraquilla haciéndonos creer que toda la gente fina, léase, gente de dinero, cuando piensan en venir a las islas sólo ve la posibilidad de satisfacer su gran deseo