Canarias acudirá a la próxima edición de Fitur con un mensaje claro y, al mismo tiempo, lleno de matices. Tras varios años de crecimiento intenso, el Archipiélago afronta un escenario de caída del turismo doméstico procedente de la Península en los primeros meses de 2026. Esta situación no implica una pérdida de atractivo del destino, pero sí marca un punto de inflexión que obliga a Canarias a reajustar su estrategia y a reforzar su apuesta por los mercados internacionales.
Los datos de capacidad aérea apuntan a un cambio significativo. En enero de 2026, las aerolíneas reducirán un 6% los asientos programados desde la Península hacia Canarias, lo que supone alrededor de 33.000 plazas menos. En febrero, el retroceso será aún mayor, del 10,4%, con una pérdida de 53.485 asientos. En apenas dos meses, Canarias dejará de contar con más de 86.000 plazas procedentes del mercado peninsular.
Este descenso no responde a una falta de interés por viajar a Canarias, sino a un ajuste estratégico de las aerolíneas. Las compañías están redistribuyendo capacidad hacia rutas y mercados donde los márgenes económicos son mayores, un movimiento habitual en un contexto de costes operativos elevados y competencia creciente. Para Canarias, el impacto es claro: menos conectividad con la Península en temporada baja y la necesidad de compensar ese vacío con otros flujos turísticos.
El contraste llega desde el exterior. Reino Unido refuerza su posición como principal mercado emisor hacia Canarias, con un total de 634.521 asientos programados en enero, lo que supone un incremento del 3,8% respecto al año anterior. Esta evolución confirma que Canarias sigue siendo un destino sólido y muy competitivo en el mercado internacional, incluso en un contexto de ajustes en otras áreas.
Alemania, tradicional pilar del turismo en Canarias, experimentará un retroceso del 8,2% en su capacidad aérea. Sin embargo, esta caída se verá compensada por el fuerte crecimiento de otros países europeos. Polonia incrementará su capacidad un 30% en los dos primeros meses del año, Irlanda crecerá un 9% y Suiza un 13%. Estos datos reflejan un cambio progresivo en el perfil de los visitantes que llegan a Canarias, con mercados emergentes ganando peso.
Canarias afronta un ajuste aéreo que redefine el mapa turístico
Las islas se presenta en Fitur con un doble reto. Por un lado, consolidar su liderazgo en los mercados tradicionales, especialmente Reino Unido, y por otro, profundizar en la diversificación de orígenes para reducir la dependencia del turismo peninsular. La conectividad aérea sigue siendo la clave, y cualquier ajuste en la oferta tiene un efecto directo sobre la economía del Archipiélago.
El turismo continúa siendo la primera industria de las islas, y su fortaleza depende tanto del volumen como de la estabilidad de los flujos. La reducción de plazas desde la Península llega, además, en un momento en el que algunos aeropuertos de Canarias ya operan con tensiones estructurales, como la falta de controladores o la saturación en determinados picos de demanda, factores que añaden complejidad al escenario.
Desde el punto de vista económico, el ajuste obliga a afinar la planificación. Menos turismo doméstico puede traducirse en cambios en el consumo, en la ocupación hotelera y en la estacionalidad. Para Canarias, el desafío es mantener la pujanza del sector sin depender exclusivamente del crecimiento continuo en número de visitantes.
La estrategia pasa por atraer a un turista internacional con mayor capacidad de gasto, estancias más largas y un interés creciente por experiencias vinculadas al territorio. En ese sentido, las islas busca reforzar su imagen como destino diverso, más allá del sol y playa, y aprovechar el tirón de nuevos mercados europeos que están ganando protagonismo.
Fitur se convierte así en un escaparate clave para explicar este cambio de ciclo. Canarias llega a la feria con cifras que invitan a la prudencia, pero también con señales claras de fortaleza internacional. El descenso del turismo peninsular no es un síntoma de debilidad, sino una llamada a adaptarse a un mercado aéreo y turístico en plena transformación.
Canarias encara 2026 con un escenario más complejo y menos lineal que en años anteriores. La pérdida de asientos desde la Península obliga a mirar más allá, pero también abre la puerta a una nueva etapa en la que la diversificación y la calidad del turismo marcarán el rumbo del Archipiélago.