El 45% de los españoles mantiene deudas con bancos por un importe medio de 35.910 euros. De ellos, el 37% reconoce que no puede hacer frente a los pagos. Ante estas cifras, un sector promete soluciones: las empresas de reparación de crédito. ¿Son realmente fiables o se trata de otra promesa vacía?
La escena se repite en miles de hogares españoles: facturas pendientes, llamadas de los bancos, noches sin dormir. En España, la capacidad de pago mensual media de los endeudados apenas alcanza los 402 euros, una cifra que en muchos casos ni siquiera cubre los intereses acumulados. Quienes viven esta situación, parece que sus opciones se reducen a dos: seguir pagando sin ver el final o declararse insolvente.
Pero existe un tercer camino del que pocos hablan: compañías especializadas en negociar las deudas con los bancos. Llevan años operando en todo el mundo, sin embargo, en España aunque generan curiosidad, no son muchas las personas que deciden acudir a ellas.
Por ello, decidimos investigar. Actuar como un cliente más para comprobar si estas promesas tienen fundamento o son solo humo. Elegimos Bravo, la empresa con más trayectoria en el mercado español, y esto fue lo que encontramos.
Un modelo consolidado fuera, desconocido aquí
Las empresas de reparación de crédito funcionan con un concepto sencillo: actúan como intermediarias entre el deudor y sus acreedores para negociar descuentos sobre el importe total adeudado. Esta práctica se basa en un modelo que lleva décadas funcionando con buenos resultados. A la hora de analizar cómo funciona Bravo, vamos a comenzar por su historia y su llegada a España.
Bravo nació hace 16 años en México. Desde entonces, la compañía afirma haber gestionado más de 500.000 acuerdos de liquidación de deuda en los seis países donde opera. Llegó a España en 2018, convirtiéndose en la primera empresa en traer este sistema al mercado nacional. Un mercado, por cierto, que desconocía casi por completo su existencia.
Entonces, ¿por qué tanta desconfianza hacia algo que funciona en otros lugares? La respuesta tiene que ver con dos factores. Primero, el desconocimiento generalizado sobre alternativas legales al endeudamiento más allá de la Ley de Segunda Oportunidad. Segundo, el estigma cultural español hacia las deudas, que convierte el tema en tabú.
Así funciona el proceso por dentro
Para entender cómo operan estas compañías, analizamos el modelo de Bravo paso a paso. El proceso arranca cuando el usuario informa y registra su situación económica y detalla las deudas que mantiene. Una vez verificado el perfil, se asigna un asesor financiero que analiza la capacidad real de ahorro del cliente.
A partir de ahí, se diseña un plan de ahorro personalizado. El usuario se compromete a realizar aportaciones mensuales que se acumulan en una cuenta específica destinada exclusivamente a liquidar la deuda. Mientras el dinero se acumula, la empresa negocia con los bancos o entidades financieras para conseguir descuentos sobre el importe total. Estos descuentos pueden alcanzar hasta el 60% dependiendo de las circunstancias particulares de cada caso. Cuando el ahorro acumulado es suficiente para cubrir la deuda con el descuento negociado, se procede al pago.
En algunos casos, si el comportamiento de ahorro ha sido ejemplar y el descuento se logra antes de tiempo, la compañía puede otorgar un crédito para liquidar la deuda inmediatamente, que se devuelve después mediante las cuotas del plan de ahorro ya establecido.
Durante la investigación identificamos una serie de aspectos a tener en cuenta antes de tomar una decisión. Entre los puntos fuertes destaca la negociación profesional con los acreedores. Los bancos suelen mostrarse más receptivos ante una empresa especializada que ante un particular. También valoramos la existencia de oficinas físicas donde acudir en persona, algo poco habitual en este sector y que aporta transparencia y confianza al proceso.
¿Y qué pasa con la Ley de Segunda Oportunidad?
Otra pregunta común es por qué elegir una empresa privada cuando existe una ley que permite cancelar deudas como es la Ley de Segunda Oportunidad. Sin embargo, esta solución, en la que Bravo también cuenta soluciones, es un mecanismo judicial que permite eliminar deudas mediante dos vías: liquidando el patrimonio o estableciendo un plan de pagos de entre tres y cinco años. También permite cancelar deudas con Hacienda y Seguridad Social hasta 10.000 euros cada una, frenar embargos y detener intereses. Pero, al contrario que las renegociación o liquidación de deuda, es más compleja.
Hecho este matiz y después de analizar el funcionamiento de Bravo, la conclusión es que es una alternativa adecuada dentro del ecosistema de soluciones al endeudamiento. Según nuestra investigación, Bravo cuenta con la suficiente trayectoria y resultados reales como para considerarla una opción legítima.