Saltar al contenido
lunes, 7 de septiembre de 2026 · 06:34 · Canarias
Historia

El documento de 1872 que desmontó en Canarias el misterio de las pirámides de Güímar

Las pirámides de Güímar no son guanches ni egipcias, y hay papeles de notaría que lo prueban

misterio de las pirámides de Güímar
Pirámides de Güímar en Canarias · Agencias

Durante años, las pirámides de Güímar fueron uno de los grandes enigmas asociados a Tenerife. Se llegó a hablar de guanches, de egipcios, de atlantes y de rutas transatlánticas anteriores a Colón. La respuesta acabó llegando por una vía mucho menos épica que cualquiera de esas hipótesis: dos documentos de notaría separados por dieciocho años. En las escrituras de compra de los terrenos, fechadas en 1854, las estructuras escalonadas no aparecen mencionadas. En el testamento que redactó el propietario en 1872, sí.

Ese margen de dos décadas es, hasta hoy, la acotación temporal más sólida que existe de las pirámides de Güímar sobre cuándo se levantaron los llamados Majanos de Chacona, en la costa este de Tenerife, a unos 26 kilómetros de Santa Cruz. Y coincide con la datación de las piezas de cerámica halladas en la primera campaña de excavación realizada en la plaza del complejo. Dos fuentes independientes, documental y arqueológica, apuntando al mismo periodo.

Cómo llegó Thor Heyerdahl a Tenerife

La historia moderna de las pirámides de Güímar arranca en 1991, cuando los investigadores Juan Antonio Belmonte, César Esteban y Antonio Aparicio, del Instituto de Astrofísica de Canarias, comprobaron que el complejo principal está orientado astronómicamente: señala la puesta de Sol del solsticio de verano por un lado y la salida del Sol del solsticio de invierno por otro. El dato era llamativo, y la noticia acabó llegando a Thor Heyerdahl, el antropólogo noruego que en 1970 había cruzado el Atlántico desde Marruecos hasta Barbados a bordo de la Ra II, una embarcación de papiro, para demostrar que la navegación antigua era posible.

Heyerdahl se instaló en Tenerife para estudiarlas sobre el terreno. Vio en ellas similitudes con construcciones de Sicilia, México, Mesopotamia, Polinesia y Perú, y las interpretó como una pieza de su teoría general: que el archipiélago habría funcionado como escala en un movimiento de embarcaciones entre el Mediterráneo y América. Sostuvo que eran templos de adoración solar levantados por civilizaciones antiguas antes del descubrimiento de América. Nunca llegó a determinar ni su edad ni quiénes las construyeron. En torno a ese planteamiento se creó el parque etnográfico que hoy puede visitarse, impulsado por el empresario noruego Fred Olsen.

La datación en el siglo XIX no resta valor al conjunto. Lo convierte en un testimonio etnográfico de los conocimientos y las labores del pueblo canario de esa época, y mantiene intacta la necesidad de conservarlo de las pirámides de Güímar.

Qué son en realidad los majanos de las pirámides de Güímar de Tenerife

La explicación académica es considerablemente más doméstica para las pirámides de Güímar. Los majanos son amontonamientos de piedra volcánica que los agricultores apilaban al limpiar las fincas para poder cultivarlas, una práctica extendidísima en zonas agrícolas de Tenerife y del resto del archipiélago, donde también se conocen como paredones.

El contexto histórico encaja: el siglo XIX fue la época de la explotación de la cochinilla, el insecto parásito de la tunera del que se obtenía un tinte muy cotizado antes de la llegada de los colorantes sintéticos. Aquel negocio fue tan rentable que se acondicionaron numerosas fincas para el cultivo, y eso implicaba retirar toneladas de piedra.

En 2005, Antonio Aparicio y César Esteban, del IAC y de la Universidad de La Laguna, publicaron Las Pirámides de Güímar: mito y realidad, el trabajo que sistematizó todas estas evidencias. Su conclusión fue que los majanos datan del siglo XIX, están vinculados a tareas agrícolas y presentan una orientación hacia los solsticios de verano e invierno. Es decir, ni guanches ni egipcios, pero tampoco un simple montón de piedras sin más.

Porque ahí queda el cabo suelto interesante sobre las pirámides de Güímar. Si el origen es puramente agrícola, la orientación solsticial no debería estar.

Los mismos investigadores han planteado una hipótesis que sigue abierta: la posible influencia de la masonería. Se apoya en tres elementos verificables, a saber, el peso que la institución tenía en Tenerife y en España durante el último tercio del siglo XIX, la importancia del simbolismo solsticial dentro de sus tradiciones, y el hecho documentado de que Antonio Díaz Flores, propietario de la finca desde 1854, era masón. Conviene subrayar que esa propuesta no altera ni la fecha ni la función de las construcciones: solo intentaría explicar por qué se les dio esa forma y esa alineación concretas.

El conjunto está declarado Bien de Interés Cultural y sigue recibiendo visitantes en Tenerife. Güímar, además, fue hasta la conquista castellana la residencia de uno de los diez menceyes que gobernaban la isla, de manera que el municipio tiene historia antigua de sobra sin necesidad de recurrir a los egipcios. La paradoja final es casi mejor que el mito original: unas estructuras que se hicieron famosas por ser supuestamente milenarias resultaron ser modernas, y aun así conservan una pregunta sin respuesta que ningún papel de notaría ha logrado cerrar sobre la historia de las pirámides de Güímar.

Boletines exclusivos

Elige los que quieras recibir. Sin spam, baja en un clic.

Canarias

Canarias

Diario Sólo para suscriptores

Lo esencial del archipiélago cada día. Sucesos, política regional, sociedad y cultura canaria.

Opinión

Opinión

Semanal Sólo para suscriptores

Las firmas más relevantes del periódico, en tu correo cada semana.

Mundo

Mundo

Semanal Sólo para suscriptores

Las claves de la actualidad nacional e internacional, contadas desde Canarias.

Viajes

Viajes

Mensual Sólo para suscriptores

Reportajes de viaje, rincones secretos del archipiélago y escapadas premium.

Espacio

Espacio

Mensual Sólo para suscriptores

Ciencia, exploración espacial y los descubrimientos del IAC contados con rigor.