El Teide vuelve a situarse bajo la atención de los científicos tras detectarse nuevos eventos sísmicos en el subsuelo del volcán. Según ha informado el Instituto Geográfico Nacional (IGN), muchos de los movimientos registrados en los últimos días corresponden a eventos sísmicos conocidos como “híbridos”, señales que suelen estar asociadas al movimiento de fluidos en el interior del sistema volcánico.
Estos registros del IGN forman parte de la actividad natural del complejo volcánico de Tenerife y son monitorizados de forma constante por los sistemas de vigilancia científica desplegados en la isla. Los expertos subrayan que este tipo de señales no implica necesariamente un proceso eruptivo inminente.
La actividad sísmica detectada en el entorno del Teide se produce a varios kilómetros de profundidad y solo puede ser registrada por los instrumentos de alta sensibilidad que forman parte de la red de monitorización volcánica en Canarias.
Los científicos de INVOLCAN explican que los eventos sísmicos híbridos presentan características intermedias entre los terremotos volcánicos clásicos y los llamados eventos de baja frecuencia. En el caso del Teide, este tipo de señales suele estar relacionado con movimientos de fluidos en el interior del sistema volcánico, como gases o magma que se desplazan por fracturas y conductos bajo la superficie.
Estos procesos son relativamente habituales en volcanes activos y forman parte de la dinámica natural del subsuelo volcánico. Por este motivo, los especialistas insisten en que su detección no debe interpretarse automáticamente como un indicador de erupción.
El sistema volcánico del Teide es uno de los más estudiados del mundo debido a la intensa vigilancia científica que existe en Canarias. La isla de Tenerife cuenta con una amplia red de estaciones sísmicas, GPS y sensores geoquímicos que permiten observar cualquier cambio en el comportamiento del volcán.
Gracias a esta red de vigilancia del IGN, los investigadores pueden analizar en tiempo real distintos parámetros que ayudan a comprender lo que ocurre bajo la superficie.
Los científicos del IGN vigilan continuamente la actividad del Teide
Entre los indicadores que se monitorizan de forma constante en el entorno del Teide destacan la actividad sísmica del subsuelo, la deformación del terreno y las emisiones de gases volcánicos. Cuando estos parámetros cambian de manera simultánea o muestran una evolución clara, los científicos pueden interpretar si el sistema volcánico está experimentando algún proceso relevante.
En el caso de los eventos híbridos detectados recientemente bajo el Teide, los especialistas explican que se trata de señales vinculadas a procesos internos del volcán que se han observado en otras ocasiones.
Este tipo de actividad ya se ha registrado anteriormente en Tenerife y en otros volcanes activos del mundo sin que necesariamente desemboque en una erupción según el IGN.
Canarias es un archipiélago de origen volcánico y, por tanto, los movimientos sísmicos asociados a la dinámica interna del subsuelo forman parte de su funcionamiento geológico natural. Precisamente por ello, el seguimiento permanente del sistema volcánico del Teide es una prioridad para los organismos científicos encargados de la vigilancia volcánica en España.
El Instituto Geográfico Nacional (IGN) mantiene activo un sistema de monitorización que permite detectar incluso los movimientos más pequeños que se producen bajo la isla. Este control constante permite anticipar posibles cambios en la actividad volcánica y proporcionar información precisa a las autoridades y a la población.