La Graciosa, la isla que ha permanecido casi tres meses confinada sobre sí misma sin ningún caso de coronavirus, vuelve a llenarse de turistas -de momento solo residentes en Canarias- y tiene casi pleno de reservas para julio y agosto, algo que sus vecinos agradecen… pero pidiendo moderación a quien les visita, para no echar por tierra todo lo conseguido.

Fuentes del Ayuntamiento de Teguise (Lanzarote), del que depende La Graciosa, han confirmado a Efe que el pasado fin de semana Caleta de Sebo volvió a verse “abarrotada de gente”, tras haberse levantado las restricciones que limitaban los movimientos entre islas a una serie de motivos muy justificados (laborales, sanitarios, de cuidado de otras personas o de fuerza mayor).

Con libertad para desplazarse dentro de la comunidad autónoma, han vuelto a La Graciosa muchas personas que viven fuera pero disponen de vivienda en Caleta del Sebo y también numerosos turistas, sobre todo jóvenes procedentes de Lanzarote.

Y este fin de semana se empezaron a ver algunos botellones, fiestas y asaderos en las que, en algunos casos, dudosamente se respetaban las normas de distanciamiento y precaución aún vigentes.

Alicia Páez, concejal Teguise responsable de los asuntos de La Graciosa, señala que es necesario reforzar la seguridad en la isla, que solo cuenta con la presencia permanente de un policía local.

Por eso, el Ayuntamiento cree conveniente que haya un apoyo en la isla por parte de la Guardia Civil, “sobre todo los fines de semana y por las noches, que es cuando se producen los problemas”.

Con 737 vecinos censados, en La Graciosa residen de forma permanente unas 650 personas, aunque los fines de semana y durante los meses de verano la población puede llegar a triplicarse.

La concejal asegura las previsiones apuntan que, a partir del primero de julio y hasta principios de septiembre, “la isla estará a tope de gente, sin una cama libre”, ya que todas las viviendas vacaciones o apartamentos estarán ocupados.

Sin embargo, la edil constata que “aunque tradicionalmente, el turismo que viene en verano a La Graciosa es mayoritariamente canario, este año se están produciendo muchas reservas desde la península, “posiblemente porque nos consideran un territorio sanitariamente seguro”.

La Graciosa está comunicada con el exterior por vía marítima y en su puerto operan compañías navieras que han restablecido totalmente sus operaciones con Órzola, en el norte de Lanzarote.

Con el pase a la nueva fase del desconfinamiento el número de personas que diariamente visitan la isla ha incrementado, principalmente gente residente en Lanzarote, por lo que muchas empresas locales han reanudado su actividad.

Páez explica que este mismo lunes han comenzado a operar algunos taxis y empresas de alquiler de bicicletas, entre otros, que se suman a los comercios que ya habían abierto, mientras que el resto lo hará a principios de julio.

Para preparar el regreso a la actividad económica de la isla, el Ayuntamiento de Teguise ha impartido cursillos de adaptación a los empresarios locales, con el fin de que implementen en sus negocios los protocolos adecuados para garantizar la seguridad de las, personas, añade Alicia Páez.

La Graciosa cuenta con un consultorio local, en el que operan dos médicos y dos enfermeros; una ambulancia medicalizada y un agente de la Policía Local.