Hasta el momento se han identificado hasta 30 medicamentos antivirales muy potentes que están siendo probados para mostrar su eficacia contra el COVID-19. Además, hasta cuatro compañías farmacéuticas están investigando la eficacia de una posible vacuna.

Antivirales contra el SIDA y el Ébola

El profesor de enfermedades infecciosas y jefe del departamento de enfermedades infecciosas III de Ospedale Sacco, Massimo Galli, ha explicado al periódico Corriere Della Sera que en China y en Italia, pero también en otros países, los pacientes son tratados con una combinación de lopinavir y ritonavir (del laboratorio estadounidense AbbVie) que se utilizan en la terapia contra el SIDA. Su actividad se ha visto relevante para hacer frente al nuevo coronavirus.

Por otra parte, otro de los fármacos es Remdesivir, indicado para infecciones de Ébola por la farmacéutica Gilead Sciences, ha probado tener una actividad antiviral buena contra este coronavirus a nivel celular ya que puede bloquear su replicación.

Un medicamento contra la artritis

Otro de los fármacos que está en boca de todos que se ha visto que puede bloquear el exceso del coronavirus y ayudar al paciente en fase más crítica es el Tocilizumab que, además, no tiene ningún efecto secundario en el microorganismo ya que no es un antiviral.

Ya ha sido probado en varios hospitales de Italia y se trata de un medicamento para pacientes con artritis reumatoide que bloquea los efectos de la interleucina-6. El oncólogo del Pascale de Napoles, Paolo Ascierto, ha asegurado en declaraciones recogidas por la Repubblica que este fármaco ha demostrado ser efectivo contra el COVID-19 y el paciente (en situación más crítica) al que se le ha administrado ha mejorado.

Un medicamento contra la malaria

Otro de los medicamentos que se puede añadir al plan terapéutico de los pacientes con COVID-19 es la cloroquina, habitualmente utilizado para tratar la malaria y enfermedades autoinmunes desde hace más de 70 años.

La cloroquina es una de las grandes esperanzas de la OMS, por el momento ha sido probada ya en pacientes de la ciudad de Wuhan, incluidos aquellos que se encontraban en fases muy críticas, y no se han encontrado reacciones adversas obvias.