Tras varios años de investigación, la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria ha llegado a la conclusión de que el cambio climático ha matado, de forma indirecta, a decenas de delfines cerca de las costas de las islas Canarias. Patólogos veterinarios han encontrado evidencias de la existencia de una serie de biotoxinas generadas por microalgas locales han sido letales para los cetáceos.

Estas toxinas, conocidas como ‘brevetoxinas‘, son emitidas por las microalgas por culpa de factores relacionados con el cambio climático, como el calentamiento de las aguas atlánticas. Las partículas microscópicas expulsadas por las microalgas de la especie karenia brevis acaban en los estómagos de los peces y estos, a su vez, son devorados por los delfines, lo que causa una intoxicación y, posteriormente, una muerte aguda.

La investigación, que ha sido liderada por el profesor Antonio Fernández, coordinador del equipo de patólogos veterinarios del Instituto Universitario de Sanidad Animal y Seguridad Alimentaria (IUSA) de la ULPGC, y publicada en la revista Frontiers in Marine Science, sugiere que esto podría explicar que en 2008 más de una decena de delfines aparentemente sanos y jóvenes aparecieran muertos en las costas de Las Palmas de Gran Canaria.

Tal y como señala la ULPGC, “este nuevo trabajo de investigación representa el primer caso de brevetoxicosis en aguas europeas causando una mortalidad aguda masiva en delfines provocada por esta toxina natural”. Y añade que este tipo de brevetoxinas son relativamente frecuentes en zonas más cálidas, como el golfo de México, pero inéditas en esta zona del Atlántico y en Europa. De hecho, es la primera vez que se registran este tipo de intoxicaciones en el continente.

No obstante, a pesar de la alarma, el informe también señala que no ha habido otras muertes masivas ni individuales de delfines u otros cetáceos registradas en las islas Canarias desde entonces.

DESESTABILIZACIÓN DE ECOSISTEMAS
Estas ‘floraciones de algas marinas‘ o HABs, como se las denomina en inglés, son cada vez más frecuentes en todo el mundo y pueden desestabilizar ecosistemas completos, ya que provocan una reducción del oxígeno, generan obstrucciones en las branquias de algunos peces e incluso asfixian los corales mediante la producción de biotoxinas. Todo esto, a su vez, puede generar un impacto negativo a largo plazo en el ser humano, aunque el estudio no ha valorado los posibles efectos que podría tener sobre las personas consumir pescado contaminado por estas brevetoxinas.

El estudio concluye que esta es la primera vez que se documenta la muerte masiva de cetáceos relacionados con la brevetoxicosis en el este del océano Atlántico. “Los datos epidemiológicos […] claramente indican un grupo de muertes provocadas al mismo tiempo y en el mismo área”.

Así, el informe señala que los análisis toxicológicos gástricos de los delfines señalan que podrían haber muerto de “hemorragia multisistémica” e “indigestión” provocada por estas toxinas letales, y urgen a otras instituciones a observar las aguas europeas (ODS 14: Vida submarina) para evitar una posible proliferación de este tipo de casos que, insisten, derivan de los efectos del cambio climático generados sobre los ecosistemas marinos y terrestres.