Los Silos

La falta de lluvia seca las charcas de Erjos y refleja la grave situación en la Isla

CHARCA ERJOS SECA
FOTO: SERGIO MÉNDEZ

Ver las charcas de Erjos completamente vacías es quizás la imagen más representativa de la grave situación en Tenerife por la falta de lluvia. Estas formaciones del paisaje, enclavadas en el parque rural de Teno, han sido originadas por la actividad el hombre tras la extracción de tierras fértiles para destinarlas al cultivo en el Sur de la Isla.

Desde entonces, la humedad del terreno, que impide la filtración de agua hacia el subsuelo, ha formado una serie de lagunas que se llenan con la lluvia que corren de las laderas que han atraído a su vez una gran variedad de flora y fauna. Destacan el sauce canario (salix canariensis), aves migratorias que descansan en sus largos viajes entre Europa y África, patos, garzas y ranas, que en los últimos meses prácticamente han desaparecido o se han trasladado a otros sitios en busca del preciado líquido.

El lugar es un gran atractivo para los amantes del medio ambiente y el senderismo, ya que en épocas de intensa lluvia, se han llegado a formar hasta diez charcas que ya no se pueden disfrutar debido a la sequía.

Según el Informe Mensual Meteorológico de octubre de 2017 de la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET) el pasado mes fue el más seco en lo que va de este siglo en todo el territorio español con una precipitación media sobre España de 26 milímetros, una cifra que supone tan sólo el 33% de la media de este mes, que es de 78 milímetros en el periodo comprendido entre 1981 y 2010.

El alcalde de Los Silos, Santiago Martín, no recuerda con exactitud cuando fue la última vez que las charcas se secaron pero se remonta al verano de 2007 tras el terrible incendio que arrasó la zona Norte.

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El exconsejero insular de Medio Ambiente y profesor jubilado de Geografía de la Universidad de La Laguna (ULL) Wladimiro Rodríguez Brito sostiene que la situación actual es grave porque al no llover lo suficiente se deteriora el acuífero de la Isla y la vegetación se puede ver seriamente afectada. Y las charcas de Erjos son un ejemplo.

También el pino canario, una planta muy resistente a los periodos largos de sequía cuyos ejemplares “se encuentran totalmente amarillos”, remarca.
Rodríguez Writo critica que el consumo urbano de agua se ha disparado pese a que en los depósitos urbanos todavía hay reservas y sin que ello suponga un perjuicio para los acuíferos.

Aun puede llover, dado que el invierno ni siquiera ha comenzado, pero no se puede olvidar que noviembre y febrero son los dos meses más húmedos del año en Canarias y el primero ha sido totalmente seco este año. “La sequía tiene que ver con la agricultura pero sobre todo con la vegetación. No es una broma que Tenerife tenga 50.000 hectáreas de bosque que está pasándola muy mal. Y menos mal que no han habido conatos”, declara.

En su opinión, “hay que mentalizarse de que el agua es un bien escaso en todo el mundo y por lo tanto hay que hacer un consumo responsable y ver la posibilidad de reutilizarla para el riego y otros usos. Es una asignatura de la que se tiene que hablar más en Canarias”.

Con esta última afirmación coincide el consejero insular de Agricultura, Ganadería y Pesca, Jesús Morales, quien informa que desde el Cabildo de Tenerife se trabaja en ese sentido, asesorando a los agricultores desde las Agencias de Extensión Agraria para que el riego sea eficiente, y calculen la dosis exacta de aguaque necesitan según las temperaturas y el periodo de desarrollo del cultivo. También con los ayuntamientos, muchos de los cuales tienen más de la mitad de pérdidas en su red de riego.

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El paisaje que ofrecen las charcas de Erjos secas es desolador. Sergio Méndez

Pérdidas

Morales no puede cuantificar aún las pérdidas en los cultivos dado que el invierno está por venir, pero reconoce que las producciones se ven mermadas, sobre todo en los de secano, los más afectados por la escasez de lluvias, y las plataneras, que necesitan cantidades importantes de agua. “En general, todos se ven perjudicados, no solo por el consumo de agua sino porque el cambio de temperaturas y del periodo de lluvias provoca que el ciclo vegetativo de la planta se altere”, explica.

Para mermar los problemas que esta coyuntura ocasiona, el Cabildo ha adoptado una serie de medidas que van desde la construcción de nuevas depuradoras, pasando por la ampliación de las desaladoras, y la búsqueda de soluciones en la zona Norte, donde se baraja ampliar una conducción de agua desde La Guancha hasta la Isla Baja y nuevos pozos. “Lo que sí tenemos claro es que la principal línea de trabajo tiene que ser el agua regenerada”, sentencia el consejero insular.

CAPACIDAD DE LAS BALSAS

A fecha 1 de diciembre de 2017 las balsas de la Isla se encuentran al 23% de su capacidad, confirma Jesús Morales. Es apenas un 2% de aumento respecto al último mes, provocado por el descenso de las temperaturas. El Cabildo seguirá comprando agua si hay disponibilidad y llegará a acuerdos con algunos pozos que tienen más capacidad para incorporarlos al mercado.

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