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José Cortés

Debemos a este militar, avecindado entre nosotros mediado el siglo XX, la breve y reconocible aura andaluza que se coló, para satisfacción de muchos fieles, en unos tramos de la recuperada Semana Santa chicharrera

Debemos a este militar, avecindado entre nosotros mediado el siglo XX, la breve y reconocible aura andaluza que se coló, para satisfacción de muchos fieles, en unos tramos de la recuperada Semana Santa chicharrera. En 1959 se fundó la primera Cofradía y se encargó a un imaginero reputado en Canarias – Antonio Jiménez, El Granadino – una réplica libre de La Macarena que, desde 1960, pasó por templos de la periferia hasta llegar a su destino defintivo en la Parroquia de la Concepción. José Cortés Moreno fue el impulsor de la iniciativa y su primer capataz; nucleó a la colonia insular y la asociación creció en número, entusiasmo y ambiciones. A la delicada dolorosa se unió, en el año 2000, una versión expresiva y serena del Cautivo de Málaga, tallada por Juan Delgado Martín-Prat, un artista polifacético que, además de la escultura sacra, trabaja la pintura en varias técnicas y los metales. En la solemene noche y madrugada del Jueves Santo ambas imágenes procesionan juntas y custodiadas por la más amplia cofradía de la Diocésis – con más de setecientos miembros, damas de negro, con mantillas y peinetas, y anónimos penitentes con sus túnicas y capirotes – por el corazón urbano de Santa Cruz; la primera agrupación de costaleras creada en Canarias se ocupa del divino Preso que, años atrás en auna emotiva pausa en su recorrido por Pérez Armas y, dentro de una tradición meramente simbólica, liberaba a un recluso a punto de cumplir condena; los costaleros que, desde hace seis décadas, agrupó Cortés Moreno, cargan y bailan el trono de varales de plata y palio negro, con bordados de oro, sobre la que luce una advocación mariana, convertida ya en una presencia relevante en las fechas de Pasión. Titular del distrito de su nombre – uno de los once de la capital andaluza – y de la Basílica Menor construida, entre 1941 y 1949, tras el incendio de la parroquia de San Gil, la bellísima talla original tiene ilustres atribuciones – de nombres cimeros que incluyen a la saga de los Roldán y a Hita y Castillo – y presencia y devoción en España y América Latina. Un año más, la Real Cofradía de Nuestro Padre Jesús Cautivo y María Santísima de la Esperanza Macarena – su enunciado actual – nos brinda una visión diferente de los cultos de Semana Santa – por la que se reconoce a España en estas fechas – y en la que la devoción encuentra modos más atractivos para manifestarse y hacer catequesis, que de eso se trata.

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