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Davó y el Dinámico

Juan Davó, aparejador, hijo del gran pintor del mismo nombre, está a punto de cumplir 90 años

Juan Davó, aparejador, hijo del gran pintor del mismo nombre, está a punto de cumplir 90 años. Lo he visitado en su despacho, rodeados ambos del Vía Crucis de catorce estaciones y un espectacular Cristo, que pintó su padre, en la noche de los tiempos. Él fue quien redactó los mejores proyectos del Puerto de la Cruz de los cincuenta y sesenta, incluido el bar Dinámico, derribado por la ignorancia y convertido más tarde por el Ayuntamiento en una pagoda horrorosa. El viejo Dinámico, con un kiosco de música construido sobre una novedosa superficie de hormigón armado de diez centímetros en sus bordes exteriores, estaba inspirado en un balcón canario. Juanito Davó le ganó concursos al gran Alberto Sartoris, con quien tuvo cierta amistad. Supongo que Maisa Navarro, que es la profesora que más sabe de Sartoris en el mundo, tendrá el dato. Juan Davó realizó proyectos que luego firmaban -porque era y es preceptivo- importantes arquitectos de aquí y de fuera. Un visionario. Un hombre con unas ideas estéticas fuera de lo común: hoteles, urbanizaciones, edificios de viviendas. Todas con un sello especial. La primera casa grande portuense, en la calle Blanco, con seis pisos de altura, la proyectó Juan Davó, con retoques del propio Alberto Sartoris, que diseñó el bar de la azotea. Hoy se conserva, más de medio siglo después, y sigue siendo admirada. Fue un rato muy evocador en el despacho de Davó, que sigue trabajando. Ahora voy a enmarcar la copia del plano original del viejo y derribado Dinámico que me regaló. Pero me la tendrá que dedicar.

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