Las autoridades rebeldes de Libia, asentadas en Trípoli, han anunciado este martes que han decidido entregar el poder al nuevo Gobierno de unidad nacional, en un paso clave para poner fin a la crisis política y estabilizar el país.
“Informamos de que vamos a cesar nuestro trabajo como Poder Ejecutivo, como presidente, ministros y miembros del Parlamento”, ha anunciado el Ministerio de Justicia de la Administración de Trípoli a través de un comunicado.
Fuentes de Justicia consultadas por la agencia de noticias Reuters han explicado que la decisión se ha tomado en el marco de una reunión ministerial para favorecer una transición pacífica del poder.
El Gobierno de unidad nacional llegó la semana pasada a Trípoli procedente de Túnez, donde ha estado operando a la espera de que se dieran las condiciones de seguridad necesarias para regresar a suelo libio.
Este Ejecutivo es fruto del acuerdo de paz auspiciado por Naciones Unidas que se firmó el pasado mes de diciembre en Marruecos para acabar con la bicefalia en Libia, que tenía dos ejecutivos y dos parlamentos: los oficiales de Tobruk y los rebeldes de Trípoli.



