Memoria contra el olvido

María Eugenia Rufino, alcaldesa de Salobreña, en Granada, cree que la historia de su abuelo, Francisco Morales Molina, último alcalde republicano en Los Realejos, merece ser contada
Durante su toma de posesión María Eugenia Rufino ofreció la vara de mando al pueblo de Salobreña porque está convencida de que el poder es de los ciudadanos. | CEDIDA
Durante su toma de posesión María Eugenia Rufino ofreció la vara de mando al pueblo de Salobreña porque está convencida de que el poder es de los ciudadanos. | CEDIDA

Nada ocurre por azar. Al menos eso cree María Eugenia Rufino Morales, alcaldesa de Salobreña, un municipio en la costa de Granada, y nieta de Francisco Morales Molina, el último alcalde republicano en Los Realejos, cargo que ocupó desde el 17 de marzo hasta el 21 de julio de 1936.

Su familia siempre fue reticente a hablar de una historia que ella considera que debe ser contada. No solo por homenaje a su abuelo sino al sufrimiento de dos generaciones de una familia que fue dispersada y atravesó momentos muy duros como consecuencia de la represión.

Su abuelo fue detenido por la Guardia Civil en la madrugada del 18 de julio de 1936 en su domicilio, en presencia de su esposa y sus hijos. Nunca le especificaron los motivos y tampoco aparecen claros en el acta de la Comandancia Militar de las Islas Canarias. A los tres días volvió y poco tiempo después la historia se volvió a repetir. Pero esa vez estuvo preso tres años y tres meses, la mayor parte en Fyffes, donde llevaban a los presos con cultura “rojos”, tales como abogados, médicos y maestros.

Durante este tiempo, a su esposa le fue imposible alimentar a once hijos y por eso acudió a familiares de la Península que no tenían descendencia para que se hicieran cargo de algunos de ellos. Fue el caso de la madre de María Eugenia y su tía Milagros, quienes con 12 y 14 años respectivamente, tuvieron que irse a vivir a Granada, y se criaron por separado.

Su progenitora, que durante todo ese tiempo vivió en Salobreña, no volvió a ver a sus padres y hermanos hasta los 20 años, cuando se casó. La primera vez que María Eugenia pisó Tenerife era demasiado pequeña para acordarse pero no se olvidará jamás cuando lo hizo en 1986, con 16 años, porque conoció por primera vez a su abuelo el mismo día de su muerte. Ese agosto la marcó para siempre.

En el momento de su entierro no entendió algunas cosas pero sí lo hizo años después. “Al ver las banderas republicanas y las cantidades de ramos de rosas que había y escuchar cómo le cantaban la internacional, me di cuenta de la importancia y la influencia que tenía mi abuelo para mucha gente”, subraya.

Francisco Morales Molina
Francisco Morales Molina

Francisco Morales vivió verdaderas atrocidades mientras estuvo preso y cree que sobrevivió porque era un hombre fuerte, grande, “con rasgos muy guanches”, con el que no pudo la cárcel. Durante ese tiempo y tras una de las visitas de su esposa nació la última de sus hijas, a la que pusieron Libertad, pero su salud fue muy débil y solo vivió 15 meses.

El mismo día que lo liberaron, gracias a la influencia de un terrateniente amigo de la familia, intentó suicidarse contándose las venas con una cuchara. Lo nombraron encargado para la construcción de la Terminal del Aeropuerto de Los Rodeos, que fue construida por presos y junto con su familia se fue a vivir a Fasnia, una especie de “castigo”, algo similar a un destierro, para evitar la gran presión que había sobre él en Los Realejos. “Le he oído a mis tías decir que le pedían que se quitara del medio o acababan con él”, apunta conmovida.

Sin embargo, como consideraba que no había hecho nada malo, al poco tiempo volvió a su casa. El regreso no fue fácil, sobre todo para su abuela Maruca, a quien le negaban la comida en las colas de racionamiento o la dejaban en último lugar, mientras que los niños en el colegio se burlaban de sus tíos y los llamaban “rojos” con desprecio. De todos sus nietos, es la única que ha seguido sus pasos políticos. Por eso, ser alcaldesa y de un municipio de Granada, una de las ciudades de España donde más represión hubo y donde murió fusilado por sus ideas políticas el poeta Federico García Lorca, es como una compensación por el sufrimiento de su familia. “Creo que ese ha sido el germen de mi vena política, algo ha tenido que influir”, apunta.

La historia de su abuelo marcó la de toda la familia, con quien sigue en contacto. Pepe, Venus, Estela, Libertad, Miro, Ulises, Paco, Milagros, Inés, Ovidio, Mary y Tila, “todos tienen una historia que contar”, insiste.

A pesar de que pasaron los años le sigue llamando la atención el silencio en torno a lo sucedido con su abuelo. Su madre le decía a ella y a sus hermanas que la habían pasado muy mal “pero no especificaba nada”, como cualquier persona que vivió muy de cerca la represión y la guerra. Ella cree que es un error, que no hay que caer en el olvido, porque las futuras generaciones deben conocer una parte de la historia negra de España para que no se repita.

[su_note note_color=”#d0d3d5″ radius=”2″]Sus primeros pasos en política fueron en 1995, en las filas socialistas
Ocupó diversos cargos, tanto en la agrupación local como en el Consistorio. En 2015 fue elegida candidata y ganó las elecciones con mayoría absoluta. Es la primera alcaldesa elegida por el pueblo; hubo otra de IUC pero accedió al cargo por una moción de censura[/su_note]

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