Cuántas veces te has preguntado ¿Por qué narices todo me pasa a mí? Algo muy habitual del ser humano es pensar que todo lo peor nos ocurre únicamente a nosotros. Da igual si realmente lo que estamos viviendo en ese momento es tan terrible o no, lo cierto es que cuando nos hacemos ese tipo de preguntas sentimos que somos unos desafortunados, que prácticamente nos ha caído una maldición que no nos permite salir de una para caer en otra. Nada de esto es cierto. Te podrías sorprender de la cantidad de personas que pasan por la misma situación que tú e incluso, peor. Este tipo de pensamiento es un pensamiento limitante e irracional que si no lo gestionamos bien nos lleva a estados de tristeza y desesperanza porque caemos en el convencimiento de no poder hacer nada para que la situación cambie. Sentimos estar en una lucha constante contra la vida y las fuerzas se van agotando. ¿En que nos estamos equivocando? Pues tan simple como que únicamente estamos poniendo el foco de atención en la parte negativa de nuestra vida pasando por alto pequeños detalles (positivos) que siempre aparecen en nuestro día a día. Es importantísimo tener en cuenta que el cerebro va grabando a nivel inconsciente todo lo que le repites de manera continuada. Si cada día, solo le recuerdas la parte negativa de tu vida ¿cómo pretendes que te genere emociones de entusiasmo y de alegría? No se trata de engañarnos. Problemas tenemos todos, pero también tenemos muchísimas cosas que no nos gustaría perder y por las que nos debemos sentir afortunados. Sin embargo de éstas no nos acordamos hasta que se convierten en un recuerdo y es entonces cuando de nuevo, volvemos a repetirnos ¿Por qué narices todo me pasa a mí?
1. Diario positivo: Por la noche, antes de acostarte, anota en una libreta 5 momentos del día en que hayas sentido bienestar. Puede ser la llamada que hiciste a alguien importante para ti, el momento de ir al gimnasio donde te sentiste bien o el momento de risas que compartiste tomándote un café con tu jefe. Se trata de recordarle al cerebro la parte positiva de tu día. Por la noche se reconstruye nuestra memoria y no se reconstruye de igual manera si lo hace cargada de negatividad y tristeza que si lo hace con recuerdos positivos. Ayuda a tu cerebro a enfocar tu atención a lo positivo. En el caso de no encontrar momentos agradables en tu vida, quiere decir que al día siguiente debes esforzarte en crearlos. Recuerda que hay dos tipos de personas. Los que esperan que algo pase o los que hacen que algo pase.
2. Listado de agradecimiento: Hazte un listado de las cosas que hoy por hoy te hacen sentir afortunado. Puede ser tener trabajo, salud, amistades, unión familiar, tu casa etcétera. Cada mañana cuando despiertes, recuérdale a tu cerebro los motivos por los que eres una persona afortunada. Se trata de empezar el día poniendo tu atención en aquello que funciona en tu vida para que así aparezcan emociones coherentes a tus pensamientos. En una cabeza llena de agradecimiento queda poco espacio para pensamientos negativos. El estado de ánimo con el que comenzamos el día condicionará el resto de la jornada no cogiendo nervios innecesarios por nimiedades
3. Si te comparas que sea con todo. Con frecuencia pensamos que todo nos pasa únicamente a nosotros porque nos comparamos con personas en mejor situación. De vez en cuando intentemos cambiar el radar y observar que existen personas que pagarían porque sus problemas fueran los nuestros. No olvides que siempre todo puede ir mejor, pero también a peor.
Los malos acontecimientos suelen tener más peso que los buenos y a menudo más recordados. Pero la vida está llena de buenos momentos que si no somos capaces de valorarlos pasarán desapercibidos y no quedará grabado a nivel inconsciente.
tamaraconsulta@gmail.com
