Ha sido detenido en Caracas -¡en Caracas!- el presunto timador lagunero Francisco Javier González Álvarez, que presuntamente se mamó más de cinco millones de euros de una empresa de Puerto Rico que le encargó piche y el piche nunca llegó a su destino. La empresa lo denunció ante la Audiencia Nacional y un juez de esta jurisdicción mandó a la Interpol a detenerlo. La Interpol debe ser lo único que funciona en Venezuela, porque lo trincaron, lo esposaron y supongo que lo habrán llevado al Helicoide, una especie de prevención urbana, un edificio marciano donde meten a los detenidos más ilustres y más recientes. Se paseaba en un Rolls por Madrid, que era lo único que tenía de su propiedad -que se sepa-, y sus empresas eran más bien fantasmas. De 65 años, don Francisco Javier trató con los chinos una compra de una refinería, que al parecer tampoco existía. Si no hay refinería, no hay piche. Si no hay piche, hay estafa. Se movía bien por Latinoamérica, pero parece que también engañó a los prietos de Nigeria y a alguien en Guinea, no sé si Conakry o Ecuatorial, pero da lo mismo. Esta nueva versión de Arsenio Lupín, esta joyita, fue sorprendido en la capital venezolana por la Interpol, como digo, y supongo que la Audiencia Nacional pedirá su extradición a España. Más le vale, porque en Venezuela las cárceles no son un paraíso. Te pueden poner como un bebedero de patos. Ojalá que no, que tenga suerte y que lo traigan pronto. Hay que ver qué mala suerte para don Francisco Javier que lo hayan trancado en Caracas, con el follón que hay allí. Y eso.
Lagunero timador
Ha sido detenido en Caracas -¡en Caracas!- el presunto timador lagunero Francisco Javier González Álvarez, que presuntamente se mamó más de cinco millones de euros de una empresa de Puerto Rico que le encargó piche y el piche nunca llegó a su destino
