
Los símbolos son tiernos o duros, están hechos de una materia que permite su cambio de estado. Ayer, la canción Ach Guañac, que glosa los colores de la bandera de las siete estrellas verdes, fue la melodía del acto institucional del Día de Canarias, en el Auditorio Alfredo Kraus de Las Palmas.
Una canción independentista, que, a fuerza de hermosa y de glosar la naturaleza canaria, ha trascendido su propio mensaje original y se cuela en actos oficiales como este, tan simbólico, con su mar azul que brilla, el amarillo de los trigales y el blanco en sus rompientes. Siete estrellas verdes que no tiene la bandera oficial de la Comunidad Autónoma, aunque sí la enseña de Coalición Canaria (CC), el partido del presidente del Gobierno, Fernando Clavijo.
Ayer, junto a la vicepresidenta, la socialista Patricia Hernández, pronunció su primer discurso en un Día de Canarias, en el que omitió palabras duras como crisis o paro y prefirió perífrasis blandas: “Seguimos sufriendo una realidad que no es la que deseamos y hay familias que no encuentran motivos para el festejo”.
Pero hubo festejo. El del 33 aniversario de la constitución, en 1983, del Parlamento de Canarias, al año siguiente de entrar en vigor el Estatuto de Autonomía. En medio de la fiesta, uno de los premiados, José Naranjo, que conoce las miserias de África y Europa, no se anduvo con pelos en la lengua, y, como buen periodista, llamó a las cosas por su nombre: “corrupción”, “políticos pacatos, irresponsables”, “pobreza”, “expedientes de regulación de empleo” y “condiciones de miseria”.
El espectáculo lo dirigió Manuel González y cantaron, entre otros, Alba Hernández, Olga Cerpa, Luis Morera, Fran Martín, José Manuel Ramos y Ciro Corujo, EnCantadoras y el coro Soront. Melodías de las siete islas crearon una atmósfera emotiva para entregar los Premios Canarias y las Medallas de Oro. Muchos aplausos para los premiados. Personas con compromiso, solidaridad y valentía, los definió Clavijo. Y es que con el 28% de paro en Canarias, porcentaje similar de pobreza y tras una larga crisis, todo aplauso es poco para quienes destacan por estos valores humanos.




