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¿Te obsesiona tu físico?

Se acerca el verano y empezamos a ser más estrictos con las dietas y a visitar con mayor frecuencia el gimnasio

Se acerca el verano y empezamos a ser más estrictos con las dietas y a visitar con mayor frecuencia el gimnasio. Hasta aquí, todo normal. ¿Cuándo empieza a ser un problema? Cuando nuestro físico se convierte en una obsesión. Es cierto que hay que cuidarlo, pero sin llegar a lo absurdo y sin sentido. La importancia que a veces le damos a la apariencia física es tal, que la obsesión por conseguir la perfección puede llevarnos a cometer auténticas locuras llegando al trastorno. En la actualidad, esta epidemia de culto al cuerpo afecta tanto a hombres como a mujeres. A pesar de los intentos de la sociedad por frenar trastornos como la anorexia y la bulimia, teniendo más cuidado en la publicidad, el número de casos con estos trastornos sigue aumentando. Por otro lado, el número de varones que sufren vigorexia no es bastante más reducido. Muchísimas veces, este trastorno se asocia a un abuso de complejos proteicos y de anabolizantes, sustancias que pueden ocasionar efectos secundarios de gran importancia como cambios bruscos de
humor, impotencia, caída de pelo y otros, pero como siempre le restamos importancia y creemos que nunca nos va a tocar a nosotros.

Algunos de los trastornos más habituales por esta obsesión de
encontrar la perfección física son:
1- Ortorexia: Obsesión por comer sano. Personas que llevan un control exhaustivo de los componentes de los alimentos. Procuran ingerir solo comida orgánica, vegetal, no tratada con fertilizantes, sin conservantes, ni grasas saturadas.
2- Anorexia y Bulimia: Obsesión por conseguir la delgadez. En el primer caso, distorsión de la imagen corporal “necesitando” adelgazar cada vez más con restricción extrema de alimentos. En la bulimia, la obsesión es la misma pero se caracteriza por episodios de ingesta compulsiva seguidas de métodos inapropiados para controlar el peso como el vómito, laxantes, diuréticos o excesivo ejercicio.
3- Vigorexia: Al igual que la anorexia, aparece como consecuencia de una imagen corporal distorsionada. Afecta sobre todo a varones que se perciben como demasiados delgados y con insuficiente masa muscular y como consecuencia practican ejercicio físico de forma exagerada, evitan los alimentos grasos e incorporan a su dieta gran cantidad de proteínas e hidratos de carbono.

Debemos tener en cuenta:
1- Cuidar nuestro aspecto físico es bueno. Obsesionarnos con ello es un problema. Puedes mejorar tu físico sin que tu salud peligre. Somos algo más que un físico. Algo más que una cabeza, un tronco, dos brazos y dos piernas. Somos muchísimo más.
2- El aspecto físico seduce a las personas durante un tiempo pero tus principios, valores, forma de ser y sentido del humor seducen para toda la vida. No nos vamos a engañar y es verdad que un buen físico, muchas veces, te abre puertas laborales, pero no mantendrás ese puesto de trabajo si lo que haces, no lo haces bien. No solo te trabajes el cuerpo.
5- Debemos conocer nuestros límites. Todos tenemos una constitución ósea la cual, no puede variar por lo que no podemos poner en riesgo nuestra salud por ir en contra de nuestra genética.
6- No existe el cuerpo 10. Lo que existe es un cuerpo ideal. Sin embargo, nos viciamos con el deseo de encontrar esa perfección cuando cada persona tiene en su mente cuál es el cuerpo perfecto.
7- No restes importancia a las posibles consecuencias negativas de estos trastornos.

tamaraconsulta@gmail.com

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