Sostengo que Pedro Sánchez ha sido el gran culpable de la repetición de las elecciones. Sostengo que si el PSOE consiente otra vez esa obstinación, el partido ya no tendrá salida. Y finalmente sostengo que si se celebraran unas nuevas elecciones, el Partido Popular obtendría mayoría absoluta. Así que si lo quieren evitar, el PSOE y el testimonial Ciudadanos (fruto este último partido del descontento de la derecha más joven) deberán cambiar sus posicionamientos férreos y dejar gobernar a quien ganó. Y no hacer más recomendaciones de que el PP se cargue a Mariano Rajoy; en todo caso deberían dimitir, por no haber alcanzado sus objetivos, los líderes del PSOE y de Ciudadanos. El de Podemos está callado, viéndolas venir y lloriqueando en las esquinas por sus pésimos resultados electorales. Se perfila un escenario similar al posterior a los comicios de diciembre. Son la obstinación y la cerrazón las que prevalecen. Hay que saber perder para lograr ganar. Sánchez no puede convertir al PSOE en un títere; o, al menos, no debe. Y a Rivera su pacto con los socialistas le ha costado ocho diputados y miles de votos. ¿Vale la pena seguir insistiendo en los errores? ¿Es lógico que Sánchez y Rivera intenten “arreglar” al PP, a costa de sus propios partidos, que se mueren? Por último, algo sobre Coalición Canaria. Su deterioro es tan brutal que organizan la fiesta de la mortadela para celebrar el éxito de su candidata, que salió elegida por los pelos, cuando llegaron a tener cuatro diputados al Congreso. O se reorganizan o se mueren. Y no me gustaría, porque el nacionalismo moderado es bueno para Canarias. Pero no se puede crecer dejando heridos y muertos en el camino, con sus espaldas llenas de puñales.
La obstinación
Sostengo que Pedro Sánchez ha sido el gran culpable de la repetición de las elecciones. Sostengo que si el PSOE consiente otra vez esa obstinación, el partido ya no tendrá salida. Y finalmente sostengo que si se celebraran unas nuevas elecciones, el Partido Popular obtendría mayoría absoluta
