Me ha enviado mi hermano, que está de viaje por Malasia, unas cuantas fotografías de ese país, que tiene 27 millones de habitantes, y que además de un lugar turístico en alza es el paraíso de las falsificaciones. He visto bolsos de grandes marcas que parecen auténticos y me he apresurado a encargarle algunas cosas. Hay que ver cómo se ha puesto Asia. Malasia tiene 27 millones de habitantes y el país ha iniciado un imparable sprint hacia su modernización. Para nosotros, para los europeos, esos países asiáticos emergentes son los grandes desconocidos. Cuando hace ya bastantes años visité Indonesia me quedé impresionado de su progreso y de su desarrollo tecnológico. Incluso tuve oportunidad de conocer a quien luego fue su presidente, siendo entonces ministro de Industria: Hamed Habibi, un ingeniero formado en Alemania que tenía en su despacho más de un centenar de maquetas de aviones de distintos tamaños que mostraba, orgulloso, a sus visitantes. Un hombre todo cordialidad, que nos recibió sin protocolo alguno, vestido con un barón tagalo y siempre sonriente. Algunos periodistas canarios fueron testigos de esta entrevista. Asia es el paraíso, la mano de obra es barata, se vive con poco y los países estables progresan a velocidad de vértigo. Hay que ver todo eso, aunque a lo mejor para mí es demasiado tarde porque ya tengo menos ganas de viajar que antes. Espero que venga mi hermano y que me haga una exposición fotográfica de Malasia y de la parte de Borneo que pertenece a este país. La verdad que hoy me he sentido con ganas de darme un voltio por esas tierras, pero no es posible.
Malasia
Me ha enviado mi hermano, que está de viaje por Malasia, unas cuantas fotografías de ese país, que tiene 27 millones de habitantes, y que además de un lugar turístico en alza es el paraíso de las falsificaciones
