Los debates deberían estar prohibidos por ley. Para que el parcial El País dijera que el debate a cuatro no lo ganó nadie, manda huevos, es que no lo ganó nadie y menos su patrocinado, al que no se le quita el odio hacia Rajoy. Sánchez tiene menos futuro que el sastre de Tarzán. Vimos a Iglesias ejercer de socialdemócrata, a Sánchez de Diógenes cínico, a Rivera de dependiente de grandes almacenes y a Rajoy de abuelito Cebolleta. No me aportaron nada. Pensé no verlo, como les conté a ustedes, pero al final me animé y lo seguí, a veces divertido y en ocasiones cabreado.
Es verdad que nunca llueve a gusto de todos, pero este chaparrón no se lo cala nadie. No aportaron nada nuevo, sino la reiteración de la inquina que unos sienten por los otros y alguno de ellos no sabe ya ni a lo que juega. Yo creo que este país tardará en normalizarse y puede que haya otras elecciones más, tras el 26J, después de lo que escuché en el debate. En todo caso, salga el Gobierno que salga -si es que sale- no durará más de un año, es imposible. En medio están los autónomos, que no pueden pagar su seguro; las pymes, que han echado el cierre; la clase media, que ha desaparecido; y los ricos, que cada día ganan más. Es nuestro sino: ver y padecer siempre lo mismo. También los periodistas de izquierdas, que detestan a los de derechas, y viceversa, y un país aturdido que, hoy por hoy, no sabe a dónde va. Triste panorama, vive Dios. Por cierto, Pablo Iglesias nombró a Dios, luego no es ateo, luego que no desamortice a la Iglesia o que no amague hacerlo para ganar votos. Yo soy ateo, gracias a Dios.
