Vecinos de la calle de Graciano Álvarez Dorta, dentro del término municipal de Tacoronte, viven en estos días de intenso calor en la zona un auténtico infierno a cuenta de la proliferación de insectos causada por los vertidos que surgen a la vía pública de hasta tres canalizaciones, por donde discurren desde restos de excrementos hasta pelos pasando por todo tipo de productos químicos, entre los que presumiblemente figuran los propios de jabones industriales y otros productos de limpieza.
Como es natural, la proliferación de moscas, mosquitos y cucarachas ha sido directamente proporcional a la aparición de estos nauseabundos vertidos cuando el termómetro, como ocurre en estos días de julio, superan los 30 grados centígrados en esta parte del, por otra parte, bello municipio norteño. Los vecinos de la zona ya han presentado denuncias ante el Ayuntamiento, y si bien resulta obvio que al tratarse de un asunto de sanidad pública tienen que actuar las administraciones, no está tan claro a quién hay que achacar tan deficiente canalización de los residuos.
Cuentan los vecinos que la urbanización donde se encuentra esta calle fue víctima de la crisis y acabó en manos de un banco que, a su vez, se la vendió a empresarios dedicados a este tipo de negocios tan especulativos como legítimos. Lo cierto es que por el camino quedó el cumplimiento de las normas y sostienen que ni siquiera cuentan con cédula de habitabilidad.
Mientras tanto, los tres focos de mugre, situados entre el número 27 y el 31 de la referida vía y con aberturas de unos 50 milímetros de grosor, ya resultan una pesadilla para estos atribulados tacoronteros.









