El Rey Felipe VI ha garantizado este domingo al presidente de EEUU, Barack Obama, que España tiene “la firme voluntad y el pleno compromiso” de mantener “siempre” la “más estrecha colaboración” con EEUU, “un país amigo y decisivo en el mundo”.
Así se lo ha trasladado antes del encuentro bilateral que los dos mandatarios celebran en el Palacio Real, en cuyo Salón de Columnas -el que se reserva para las grandes ocasiones, como la firma del acta de adhesión de España a las Comunidades Europeas o la abdicación de Juan Carlos I. Obama y el Rey han hecho una declaración después de saludar a las dos delegaciones que les acompañan.
El monarca ha agradecido en primer lugar a Obama que haya mantenido su visita a España, aunque en un formato más reducido, a pesar del asesinato en Dallas (Texas) de cinco policías estadounidenses en medio de una nueva escalada de tensión racial en ese país, fruto de los abusos policiales contra la población afroamericana.
A pesar de que Obama está de salida -no opta a la reelección en las próximas presidenciales-, Felipe VI le ha invitado a regresar de nuevo a España con su familia para que puedan “disfrutar de las muchas maravillas que España tiene que ofrecer”.
Por su parte, el presidente estadounidense ha asegurado que “le hubiera gustado quedarse más tiempo” pero que “ha sido una semana difícil” aún cuando consideraba que “era importante venir para demostrar la gran alianza que existe entre España y EEUU”.
“No es mi primera visita a España ni a Madrid. La última vez no vine en el Air Force One, vine muy joven antes de empezar la carrera de Derecho y viajaba a pie…. Nunca hubiera imaginado que tendría una recepción con su Majestad. Es un privilegio extraordinario estar aquí y recibir la hospitalidad que espero que podamos devolver cuando su Majestad visite la Casa Blanca”, ha dicho.
El programa inicial de la visita de Obama a España incluía un recorrido turístico del Rey y Obama por el centro histórico de Sevilla, que hubiera servido de campaña promocional de la ciudad entre el público norteamericano, como ocurrió con la visita de Bill Clinton a la Alhambra de Granada en 1997. El desplazamiento a Sevilla de Obama se canceló sin embargo.
El presidente de EEUU ha recogido el guante del Rey y se ha mostrado interesado en visitar de nuevo España de forma privada, cuando ya haya abandonado la Casa Blanca. Ha subrayado que tanto a su mujer como a sus hijas les “encanta” España y ha recordado que él ya viajó a España y a Madrid antes de empezar sus estudios de Derecho en la facultad.
“La primera vez que vine a Madrid no fue en el Air Force One”, ha bromeado el presidente, que ha recordado la visita que hizo a nuestro país como mochilero, en un momento en que nunca hubiera imaginado que al cabo de unos años regresaría a este país y sería recibido por el Rey.
Obama ha subrayado que su presencia en Madrid busca reflejar la “gran alianza” que une a España y a EEUU, dos países aliados que “comparten valores e ideales” como la libertad, el Estado de Derecho y el respeto a la dignidad de todas las personas, lo que les permite colaborar en el plano bilateral, pero también en los foros multilaterales.
Ha reconocido que le hubiera gustado que su visita durase más, pero ha explicado que su país ha vivido una “semana de gran dificultad”, en alusión a los sucesos de Dallas, que le han obligado a acortar su visita a España, para regresar antes a EEUU.
Tras las palabras pronunciadas en el Salón de Columnas, el Rey y Obama se han desplazado a la Cámara Oficial -donde el monarca se reúne habitualmente con los embajadores que le entregan cartas credenciales– para mantener un encuentro bilateral que ha durado una hora.
EL QUIJOTE, DE REGALO
En la Cámara Oficial, Felipe VI le ha entregado un obsequio especial a Obama, una versión inglesa de Don Quijote de la Mancha editada por Penguin y con una encuadernación artesanal en piel realizada expresamente para Obama, y que incluye el escudo estadounidense y el de armas del Rey. En el interior del libro, los Reyes Felipe y Letizia han incluido una dedicatoria en inglés con una cita relativa a la libertad que aparece en el capítulo 58, en un diálogo entre Don Quijote y Sancho.
Felipe VI también le ha regalado una fotografía grande del Palacio Real tomada por Fernando Manso desde la Catedral de la Almudena .
La visita de Obama a España, aunque acortada, supone el primer desplazamiento de un presidente de EEUU a nuestro país en 15 años. Desde los tiempos de Richard Nixon en los primeros años de la década de los 70, todos los presidentes norteamericanos han hecho al menos una visita a España estando en ejercicio.
También devuelve la relación bilateral a la normalidad previa a la etapa de José Luis Rodríguez Zapatero, cuando se produjo el desencuentro con la Administración de George W. Bush por la retirada de las tropas de Irak y el llamamiento a otros aliados a seguir el ejemplo de España. Con la visita de Obama se culmina el proceso de recuperación de los contactos institucionales de alto nivel entre los dos países, que se vieron alterados por la mala relación entre Zapatero y George W. Bush.
Pero sobre todo es un gesto de agradecimiento a la colaboración española para convertir la base de Rota (Cádiz) en base naval del escudo antimisiles de la OTAN y hacer de la base aérea de Morón de la Frontera (Sevilla) sede permanente de la fuerza de reacción rápida de los marines de EEUU frente a crisis en Africa.
Obama se entrevistará con el jefe del Ejecutivo en funciones, Mariano Rajoy, a partir de las 14 horas en el Palacio de la Moncloa y después se verá con los líderes del PSOE, Pedro Sánchez; Podemos, Pablo iglesias y Ciudadanos, Albert Rivera, en la base aérea de Torrejón de Ardoz (Madrid), justo antes de partir hacia la base de Rota (Cádiz), donde esta tarde concluirá su visita a España con una intervención ante los casi 3.000 militares estadounidenses destacados allí.
Pablo Iglesias es el único de estos líderes políticos que tiene reservas al uso por parte de EEUU de bases militares españolas, sin duda el capítulo de la relación bilateral que más interesa a Washington.
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RAJOY, EN MONCLOA
El jefe del Ejecutivo español en funciones, Mariano Rajoy, no se ha desplazado hasta el palacio, pues espera a Obama en Moncloa, donde se reunirán una vez que el presidente norteamericano termine en el Palacio Real.
Sí han acudido al Palacio Real la vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, los ministros de Exteriores y Defensa, José Manuel García-Margallo y Pedro Morenés, el jefe de la Casa del Rey, Jaime Alfonsín, y el embajador de España en EEUU, Ramón Gil-Casares.
Por parte estadounidense, acompañan a Obama la consejera de Seguridad Nacional, Susan Rice; el embajador de EEUU en España, James Costos, el secretario de Prensa de la Casa Blanca, Josh Earnest; el director de Asuntos Europeos en el Consejo de Seguridad Nacional, Charles A. Kupcham, y la directora para la UE, Europa meridional y Asuntos Económicos en el Consejo de Seguridad Nacional, Amy Dove.
Obama llegó en la noche del sábado a la base aérea de Torrejón de Ardoz (Madrid), adonde acudió a recibirle Felipe VI, que le esperó en la misma pista de aterrizaje.
El presidente norteamericano ha dormido en la residencia del embajador de EEUU en España, como suele hacer cada vez que viaja al extranjero.
Debido al ataque de Dallas en el que un exmilitar norteamericano de origen afroamericano asesinó a cinco policías de EEUU por su deseo de matar blancos, como confesó a la Policía antes de ser abatido, Obama decidió acortar un día su visita a España, anulando su desplazamiento a Sevilla y comprimiendo su agenda en Madrid, donde se anuló el almuerzo previsto para un centenar de invitados en el Palacio Real y un encuentro con jóvenes españoles en los Teatros del Canal.
La visita de Obama a España pretende ser un gesto de agradecimiento por el esfuerzo que las autoridades españoles han desplegado en los últimos años para satisfacer los intereses de EEUU en asuntos de Defensa, convirtiendo a Rota (Cádiz) en base naval del escudo antimisiles de la OTAN y a la base aérea de Morón de la Frontera (Sevilla) en sede permanente de la fuerza de despliegue rápido en Africa de los marines de EEUU.
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