Podemos respirar tranquilos. El vídeo que se convirtió en todo un fenómeno viral y que anunciaba el fin del mundo para este viernes, 29 de julio, queda desmentido por la NASA. Fue el canal Youtube ‘End of Times Prophecies de Armaggedon News’ el que dio la voz de alarma desde hace unos meses y el que subrayaba en un vídeo que el día del juicio final llegaría esta semana producido por una inversión de los polos magnéticos de la Tierra.”Las estrellas rodarán por el cielo, y el vacío creado por el giro de la Tierra arrastrará consigo a la atmósfera junto con el suelo, tratando de seguir su ritmo, creando lo que se conoce como una nube en rodillo”, vaticinaban.
“Jesucristo sólo regresará el día en el que se inviertan los polos y un terremoto global sacuda la Tierra volviéndola del revés y dejando cada ciudad del mundo en completa ruina y destrucción”
A raíz de esas afirmaciones, se ha rescatado una explicación que dio la NASA en 2012 acerca de la inversión magnética de nuestro planeta, una auténtica realidad aunque sus efectos son inocuos. “Es imposible que se produzca una inversión de la rotación de la Tierra”, publicaba entonces la página web de la agencia espacial. “Se producen lentos movimientos de los continentes pero eso no tiene que ver con la inversión de los polos (…) La polaridad magnética de la Tierra cambia irregularmente y una inversión magnética ocurre de media cada 400.000 años. Hasta donde sabemos, la inversión magnética no le hace ningún daño a la vida en el planeta”.
Esta profecía se originó cuando un presunto ex-científico de la NASA, que se identificaba como Salvatore Monti, dijo haber estado en contacto con los alienígenas y que estos le indicaron que “entre el 14 julio y el 19 de agosto de 2016” se produciría una “rápida inversión magnética”.
Al respecto, la NASA dijo que “el campo magnético de la Tierra puede debilitarse y reforzarse con el tiempo, pero no hay indicación alguna de que haya desaparecido por completo jamás. Un campo más débil sin duda conduciría a un aumento de la radiación solar en la Tierra pero a nada mortífero. Además, incluso con un campo magnético debilitado, la densa atmósfera de la Tierra protege contra el bombardeo de partículas solares”.





