Una empresa ha diseñado un chaleco que permite escuchar música con las sensaciones que nos provoca asistir a un concierto. El artilugio -un amplificador de bajos, básicamente- transmite las vibraciones convirtiendo el cuerpo en una caja de resonancia. Así se explican los análisis que algunas voces socialistas (o de Coalición) están haciendo de la Ley del Suelo. Los conductores táctiles y las membranas vibrotáctiles del chaleco -que dichas voces han adquirido, al parecer- multiplican en las filas de unos y otros sensaciones que solo ellos pueden percibir. Únicamente dejándose llevar por los conductores táctiles puede negarse que este fin de semana el pacto CC-PSOE estuvo a punto de romperse, y que así llegó a verbalizarse por una de las partes contratantes -se verbalizó, consta que sí-. Hay que tener las membranas vibrotáctiles bien ajustadas para desmentir que en las habitaciones socialistas algunos creen que el PSOE debe abandonar el Gobierno si durante la tramitación parlamentaria no se da un volantazo a la Ley. Solo con el chaleco ergonómicamente adherido al cuerpo puede negarse que tanto en el PSOE como en Coalición tienen problemas puertas adentro, porque a muchos la Ley se les atraganta; o que los socios del Gobierno tienen visiones no coincidentes respecto al modelo de gestión del territorio. Cuando hablan con el chaleco puesto, o se pasan o se quedan cortos. Basta sacudirse conductores, amplificadores y membranas para concluir que en el pacto las cosas están feas; no están rotas, pero sí feas. ¿La Ley del Suelo se acercará más al modelo territorial que defiende el PSOE con los socialistas dentro del Gobierno, o con los socialistas fuera y el PP dentro? Esa es la pregunta que deben hacerse algunas voces del PSOE.
El chaleco del pacto
Una empresa ha diseñado un chaleco que permite escuchar música con las sensaciones que nos provoca asistir a un concierto
