domingo cristiano

Fuego

“He venido a prender fuego en el mundo, ¡y ojalá estuviera ya ardiendo!”, dijo Jesús. Claro que aquellos no eran tiempos de incendios, ni tenía el Señor en la retina el color de las llamas que han arrasado la alegría de los montes palmeros. Tranquilos, que no va del incendio este artículo. Aunque… la verdad es que no me quedo tranquilo sin afear las prisas con las que algunos piden el linchamiento del tal Scott, el joven del papel higiénico. Ya saben.

“He venido a prender fuego en el mundo, ¡y ojalá estuviera ya ardiendo!”, dijo Jesús. Claro que aquellos no eran tiempos de incendios, ni tenía el Señor en la retina el color de las llamas que han arrasado la alegría de los montes palmeros. Tranquilos, que no va del incendio este artículo. Aunque… la verdad es que no me quedo tranquilo sin afear las prisas con las que algunos piden el linchamiento del tal Scott, el joven del papel higiénico. Ya saben.

Es muy probable que el alemanito de marras sea un imbécil. Lo desconozco. Pero estoy seguro de que no es un criminal. Y este mismo juicio lo comparten muchos que se acercan al tema con serenidad, sin babear su sed de venganza. Lo ocurrido es un drama -ecológico y, sobre todo, humano-, sí. El chaval no tiene muchas luces, de acuerdo. Pero es que aquí enseguida nos hemos puesto a degollar al chivo expiatorio.
¿Hablamos en serio del tema? ¿Discutimos sobre la pinocha abandonada, el estado de los cortafuegos, la limpieza del monte, la desidia de quienes permiten que alguien viva en los montes, el dinero que se destina a mantenerlo en condiciones, las condiciones en las que trabajan las cuadrillas? Si hablamos, hablamos de todo.

Por cierto, quienes han hablado de más, a mi parecer, son esa pléyade de cargos públicos, ex concejalas, agentes del orden… a quienes les han faltado horas para asomar el hocico a los medios y confirmar que el tal Scott ya había sido detenido por maltrato animal, que mendigó en el sur de Tenerife, que consumió estupefacientes. Esta gente, ¿ha oído hablar de la obligada prudencia y el respeto a la intimidad que se le suponen a quienes sientan su culo en sillones pagados con el dinero de todos? Y si echáramos la vista atrás sobre sus vidas, ¿estarán ellos totalmente limpios?

¿O reaccionan así para impedir que la gente sienta compasión por la imbecilidad del alemanito y empiece a preguntarse por el papel de los políticos y otros cargos públicos en el cuidado de los montes? Prender fuego a la opinión pública para acallar otras preguntas es miserable, como mínimo. En este caso, probablemente también denunciable. Pero no creo que el tal Scott esté ahora para poner denuncias a unos bocazas.

¡Y eso que no iba a hablar del incendio! Ya me conocen. “He venido a prender fuego en el mundo”, dice el Señor. Estas llamas son distintas: es el incendio que saca a la luz lo verdadero, que elige lo bueno y lo bello sean cuales sean las consecuencias. Es la apuesta radical por la construcción de un mundo más humano, para que sea más parecido a Dios. El incendio que propone Cristo es el que rescata para la vida al más frágil y apuesta por las verdades más quebradizas.

Prender fuego al mundo es despertarlo en el nombre del Señor, enseñarlo a sonreír por las verdaderas alegrías, ayudarlo a sentarse para contemplar la verdad, como propone el Papa Francisco. Es sacarlo del amodorramiento de lo cotidiano y recordarle que la vida es un acontecimiento porque Dios ocurre en el día a día. Este fuego, sí.
@karmelojph

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