Hay varias clases de noes. El NO seguro, es decir, aquel que significa que de ninguna manera se llevará a cabo aquello que nos están preguntando. De hecho, el que pregunta ya sabe de antemano que la respuesta será negativa. Después está el NO que se puede negociar, menos rotundo. Ahora puedo pensar de una determinada manera, pero eso no significa que dentro de un tiempo pueda cambiar de opinión. Y, por último, está el NO temporal, que se disfraza en el tiempo. Uno dice no para tener más tiempo para pensar la respuesta con tranquilidad. En fin, hay muchas razones por las que una persona puede decir NO. De hecho hay ocasiones en las que el NO, ni siquiera tiene una explicación. No sé si ésta será la razón por la que Pedro Sánchez ha dicho ya NO a los presupuestos generales del Estado, que ni siquiera ha leído. Puedo entender su negativa a la investidura (he dicho puedo entender, no que la entienda). Pero lo que no me entra en la cabeza es cómo sin leer un texto que aún no está preparado y del que ni siquiera se ha hablado dice ya que no lo apoyará. Este tipo de NO es el NO a todo; ese que utilizan aquellos egoístas, que no ven más allá de sus ideas y, sobre todo, de sus propios intereses y que enmarcan esa negativa en el interés común, cuando es su interés personal.
Negarse a ni tan siquiera negociar unos presupuestos supone no sólo un colapso económico para España, sino en las comunidades autónomas que esperan a las cuentas generales para poder hacer sus propios presupuestos. Esta negativa, puramente personal, supone un parón económico del que después costará mucho salir. Pedro Sánchez podría optar por un NO negociable, pero no: optó por el rotundo, sin tener en cuenta a la mayoría de los españoles. Un PSOE que no puede apoyar una investidura ni unos presupuestos porque simplemente en el otro lado está el enemigo: el PP. No existe otra razón que no se pueda negociar. Ambos partidos están de acuerdo en la unidad de España, en acabar con el terrorismo, en Europa… los aspectos más importantes, el resto, SIEMPRE se puede negociar, tal y como han hecho otros países de Europa. Lo llevo diciendo desde hace tiempo. Hace un año que todos estos políticos están cobrando sin trabajar y no se ponen de acuerdo para gobernar España. Yo haría lo mismo que el Cónclave para elegir al Papa. Tras la muerte del Papa Clemente IV en 1268, los fieles estuvieron esperando casi 3 años a que los cardenales eligieran un nuevo Pontífice porque no se ponían de acuerdo. La desesperación llevo a los habitantes a tomar una medida drástica y decidieron encerrar a los cardenales con llave, sin calefacción y solo con pan y agua hasta que se pusieran de acuerdo. La medida causó el efecto deseado y los cardenales en poco tiempo eligieron a Gregorio X. Este procedimiento se utiliza actualmente para elegir al Papa, pero no tan estricto. Yo optaría por la misma medida con los cuatro líderes de los partidos; sin aire acondicionado, sin móviles y solo con pan y agua y una hoja con un bolígrafo. Yo apuesto que en una semana salen con el acuerdo firmado. ¿Quién apuesta?
