Verano. No sé si es la edad, la presbicia o la vida, lo cierto es que mi ojo izquierdo está abierto en todo momento, mientras que el otro vive papito, el derecho no se abre ni en la playa. Es la primera vez que me pasa y confieso que tiene su gracia, una sensación entre bicacaro -canarino canariensis- y bizco. Ver el PWA Windsurf Olas world tour 2016, campeonato del mundo que se celebró en El Medano de esta guisa visual es algo parecido a la mirada a traves de unas gafas de visión virtual, la sensación es inmersiva, aunque depende bastante del objetivo del miramiento, a veces me llego a empañar con las piruetas, saltos y baradas que hacen con y sobre las olas; las hermanas Ruano y mi amigo Jonas, que se lesionó a última hora y quedó inconsolable, se olvidará pronto de su tobillo porque tiene madera de persona y de campeón, la mezcla justa entre su madre y su padre. La gente como siempre, bien.
La cosa venía de un continuo ¡Aiba la ostia! por ese norte, este verano fuimos a dar con las neskas y los blusas, con la fiesta de los Ajos que antecede a la de la Virgen Blanca en la Vitoria con alma. Las vacaciones de julio han sido como siempre, con sus cosas pero rodeados de lo que nos gusta y emociona, la gente llana. Estuvimos en un vórtice de vitalidad, en uno de los centros territoriales de España, a unos 111 kilómetros de una pila de sitios. Vitoria es como la yema de un huevo frito con puntillas, ¿las puntas?; Pamplona, Burgos, Bilbao, Frías, San Sebastián, Jackmel, Haro, Geriandain, Valle de Ultzama, Añana, Briviesca, Belorado, Villambistia, y, también nos encontramos con lo que buscamos, un buen ramillete de personas; Vitoria, Resu, Marta, Leo, Javichu, Iker, Agustín, Vega, Patxi, María, Ana, José Luis, Laura, José Manuel, Javi, Mari, Rosa, Sandra. Mari Carmen y Elena nos atendieron en Casa Ortiz, Frías, Burgos, un lugar en el cielo, que nos sorprendió a todos por su vitalidad pese a ser un pueblo de doscientos ochenta habitantes. Al llegar nos encontramos con unos educados peludos como yo, era la gente de WIM 2016, acrónimo de What is music?, un encuentro internacional de música y artes que se celebra en la ciudad medieval durante los días de verano, del 22 al 31 de Julio. 250 músicos, actores y bailarines de Europa pasan estos días realizando cursos y talleres de diferentes géneros musicales o teatrales, tocando, bailando y disfrutando de conciertos todas las noches. Nos asombró sobremanera, un encuentro organizado por jóvenes que tiene como pilares básicos; el desarrollo cultural de calidad, la inclusión social, la interculturalidad y la ilustración en grupo, apostando por la tolerancia y la diversidad entre los asistentes, y todo esto en un pueblo que no entiendo por qué quiere ser ciudad, cuando su mérito es ser una aldea de ensueño. Antes habían celebrado el XXIX Concurso Nacional de Pintura, a los pocos días, tras los de asueto, otra vez manos a la obra para loar al medievo, con sus Jornadas Medievales. Lo cierto es que estas gentes no paran de hacer ¡Qué barbaridad!
Ha sido un Macondo diferente.
Ya lo dijo Borges: “Y después de un tiempo uno aprende que, si es demasiado, hasta el calor del sol puede quemar. Así que uno planta su propio jardín y decora su propia alma, en lugar de esperar a que alguien le traiga flores. Y uno aprende que realmente puede aguantar, que uno es realmente fuerte, que uno realmente vale, y uno aprende y aprende … y así cada día. Aprendiendo”.



