Es positivo desear un cambio porque significa que tienes ganas de crecer, de mejorar, de superarte, de pasar página, de dejar atrás una situación que te desgasta, situación con la que restas más que sumas… Todos, (o la gran mayoría), queremos un cambio. Unos de trabajo, montar un negocio, mejorar habilidades sociales, cambiar de estado sentimental, mejorar el físico, bajar el colesterol… Lo que suele ocurrir es que de la misma manera que soñamos con tener algo mejor, pensamos que no es posible alcanzar ese sueño por lo que no hacemos nada para acercarnos a él. Es lo que llamamos en psicología indefensión aprendida. Creemos que no tenemos control de lo que podemos hacer con nuestra vida y nos acomodamos o resignamos a vivir de una manera aunque deseemos vivir de otra.
En consulta trabajo mucho el “marcarse objetivos” y, esto que parece tan absurdo y que muchos solo relacionan con el mundo del deporte o con el mundo de grandes emprendedores, también lo podemos utilizar para mejorar nuestra vida cotidiana. Pero no se trata de marcarse un objetivo de cualquier forma. Se trata de hacerlo de la manera adecuada. Muchas veces, marcarse propósitos de forma errónea, es la principal causa de no lograr alcanzarlos y la consecuente sensación de frustración y abandonar la idea. ¿Cómo deben ser los objetivos? Lo primero que debemos dejar claro es que cuando hablamos de objetivos o sueños, no nos referimos a alcanzar un triunfo a nivel nacional en el deporte o convertirte en el más reconocido empresario. Un objetivo es aquello que a una persona le suponga un éxito cuando logre alcanzarlo.
1- Debemos escribirlos y ponerlos a la vista. Las ideas en el cerebro están desordenadas. Pensar es una conducta anárquica. Sin embargo escribiéndolos, estamos ayudando al cerebro a ordenar el pensamiento con lo que veremos lo que tenemos que hacer con mayor claridad. Además, adquieres un mayor compromiso contigo mismo y sobre todo, facilitas y ayudas al cerebro a identificar hacia donde debe dirigir la atención y energía.
2- Sé ambicioso pero realista a la hora de describir tus objetivos. Los objetivos no deben ser generales. Debes describirlos con detalles y es muy importante anotar los motivos por los que te has comprometido a alcanzarlo. De esta manera aumenta la motivación y cuando pases por un momento de debilidad, recordarás al ver tu cuadrante, que es lo que te hizo tener ese compromiso.
3- Divide tu objetivo final en pequeñas metas a corto plazo que te ayudarán a avanzar hacia tu destino. Al lado de cada meta, debes anotar la fecha en la que vas a comenzar o que días lo vas a realizar. Se trata de comprometernos con nosotros mismos.
4- Debes ser consciente que para conseguir tu objetivo, tendrás que cambiar determinados hábitos. Tenlos en cuenta para, sobre todo al principio, buscar alternativas y que no sea un motivo de abandonar tu plan de acción.
5- Una estrategia para mantener tu esfuerzo hacia el cambio es contarlo a otras personas. El compromiso social ayuda a la hora de abandonar a la primera de cambio. Pide apoyo.
6- Olvida la auto-exigencia. Esforzarnos en mantener nuestro compromiso es importante pero lo imprevisible existe, por lo tanto debemos ser flexibles. Que un día no cumplas con el objetivo tal y como lo tenías establecido, no significa un fracaso. Permítete un respiro.
7- Auto-refuerzo: Importante reforzarte cada paso que das. Debes ser consciente del mínimo esfuerzo que hagas por acercarte a tu meta. De esta manera mantendrás la motivación.
8- Modelado: Aprende de como lo han hecho otras personas para conseguir lo que tú deseas. El aprendizaje por observación es muy efectivo.
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