
Ryan Lawrence, de 25 años de edad, se ha declarado culpable de matar a su hija Maddox, de 21 meses, porque estaba celoso de la atención que estaba recibiendo por sobrevivir a un cáncer. Admitió haber golpeado hasta la muerte a su pequeña con un bate de béisbol antes de quemar el cuerpo en un pozo durante tres horas, recoge The Independent.
Para esconder su culpabilidad y que nadie supiese lo que hizo, cogió el cadáver, lo ató a unos bloques de hormigón y lo arrojó a un arroyo cercano a su ciudad, Syracussa. Se enfrenta a 25 años de prisión como mínimo.



