
De entrada, no. La Comisión Ejecutiva Regional del PSOE optó ayer por no romper su pacto con Coalición Canaria y ganó tiempo, el suficiente como para articular alguna solución airosa que impida una catástrofe para los intereses de la mayoría del partido en las distintas administraciones locales (léase Cabildos y ayuntamientos). Ante esto, la vicepresidente Patricia Hernández resopló al escuchar el no de los socialistas a la ruptura.
La solución es realmente ingeniosa: dado que el Comité Regional es el órgano de mayor poder entre congresos, la Ejecutiva de ayer se limita a remitir el asunto al mismo… aprovechando que hay que esperar al sábado día 8 porque esta semana toca reunión en Madrid. Sin duda, en este partido centenario no tienen nada que envidiar a los afamados muñidores de intrigas que siempre exhibe el nacionalismo por estos lares. El ambiente era el de las grandes ocasiones y había tantos periodistas como socialistas en su santacrucera sede de la Cruz del Señor. Serán los buenos oficios de la siempre competente jefa de prensa, Xiomara Hernández, pero resulta increíble que el secretario de Organización, Julio Cruz, saliera ileso de la montaña de micrófonos y grabadoras que lo cubrieron durante la rueda de prensa. Pero la noticia estaba tras unas puertas que no fueron capaces de contener el vozarrón de un miembro de la Ejecutiva que exigía a los suyos debate interno y nada de discrepancias en los medios. “¡El que tenga algo que decir, que lo diga aquí!”, tronaba amenazador. El tono habitual del todavía secretario general del PSOE de Canarias, José Miguel Pérez, es mucho más suave. A buen seguro que desde el otro lado de la puerta no se le oyó cuando propuso la ruptura del acuerdo con Coalición. Curiosamente, la respuesta de la mayoría de los socialistas fue idéntica a la que recibió el sector de ATI en el seno nacionalista: solo los representantes de Tenerife se mostraron ayer de acuerdo con Pérez. Una a una, islas como La Palma, Gran Canaria, Fuerteventura o Lanzarote dijeron que si se cierra el paraguas a nivel regional ahora mismo, se pillan los dedos a nivel local. Debate hubo, sí, pero el acuerdo fue unánime: se ganan 11 días para llegar a una solución, y será pactada con CC.
PD: Libres ya de periodistas en la Cruz del Señor, los gustavos (etiqueta interna dada a los partidarios de la ruptura) seguían martilleando con su propuesta. Pero no. Ruptura, así de entrada y en cascada, no.
La prioridad ahora es salvar el Gobierno de las crisis en cascada
Domingo Negrín Moreno / Santa Cruz de Tenerife
A Cruz le tocó el muerto de dar la cara en el velatorio. Antes del entierro, el secretario de Organización del PSOE de Canarias transmitió ayer un mensaje a CC para intentar salvar el Gobierno autonómico.
La Ejecutiva Regional no logró resolver el cubo de Rubik, así que aplazó el acto solemne de la firma del certificado de defunción de un pacto que ahora está en funciones. Tal como establecen los estatutos, compete al comité regional decidir sobre las alianzas. Será entonces cuando se sepa con certeza si lo que interprete la orquesta son las pompas y circunstancias o una marcha fúnebre. Previamente, otra Ejecutiva aprobará supuestamente la propuesta que elevará al máximo órgano entre congresos del PSOE.
La voluntad de los socios es “garantizar la estabilidad institucional” y colaborar en la “solución de los problemas que afectan a la ciudadanía”. Pero los buenos propósitos colisionan con la desconfianza personal, tal como ha evidenciado la crisis generada por la moción de censura de CC al PSOE en Granadilla.
En un discurso espejo del que el martes formuló José Miguel Ruano (su homólogo de Coalición Canaria), Julio Cruz retiró el paraguas del acuerdo global que cubría las corporaciones municipales y locales. Cohabitarán donde se pueda. Ese es el trato tácito.
En otra dimensión, José Miguel Pérez se une a la santa compaña que persigue a Pedro Sánchez.



