
Modernizar la flota, ver el trayecto de la guagua vía móvil, dejar viajar a las mascotas, y bonificar las tarifas para diferentes colectivos, no sirve de nada si un servicio de transporte público no va acompañado de un buen trato personal. El ciudadano, el usuario, además de pagar el boleto, se merece el mayor de los respetos.
Y eso no fue precisamente lo que le ocurrió a Pedro Ángel Gómez Barreto el 14 de septiembre. Este vecino de La Orotava salió ese día de su sesión de diálisis del Hospital Universitario de Canarias (HUC) a la parada que se encuentra en la Autopista TF-5, con el fin de coger una guagua con destino al municipio norteño, donde reside.
Los minutos de espera fueron interminables. Es más, le parecieron horas hasta por fin llegó una guagua de la Línea 101. Aunque el trayecto atraviesa todos los pueblos, con lo cual es más largo que el de cualquiera de los servicios que van directo, como la 102 o la 352, decidió cogerla porque no se encontraba en el mejor de los estados. Estaba muy cansado y tenía ganas de llegar a casa.
Sin embargo, sus planes se vieron truncados cuando al abonar los 4,30 euros del importe del viaje con un billete de 20 euros dado que no tenía cambio, el conductor se negó a cobrarle con el argumento de que no tenía cambio.
Lejos de ofrecerle una solución para que pudiera viajar, el chófer insistió en que no podía cobrarle y por lo tanto, se vio obligado a bajarse del vehículo aunque su número de identificación, el 3009, nunca se le olvidará.
Fatigado por la prueba médica que le acababan de practicar y con un gran enfado, tuvo que esperar a que llegara otra guagua. Curiosamente, minutos después pasó una que detuvo con el único fin de cambiar el dinero ya que ni siquiera iba a su municipio. Su chófer, “con bastante amabilidad y cara de incrédulo” al contarle lo que le había sucedido anteriormente, le canjeó los 20 euros por dos billetes de 10 para poder pagar el trayecto y evitar que se repitiera lo de la 101.
Posteriormente, Pedro cogió una nueva guagua con destino la Villa. Por curiosidad, le preguntó al conductor si tenía cambio de 20 euros y éste le respondió que sí.
Pedro Ángel Gómez Barreto tardó varias semanas en contar este cúmulo de despropósitos. Fueron sus familiares, amigos y conocidos quienes lo animaron a hacerlo hasta que lo convencieron, dado que le confirmaron que no era el único caso ni en la única línea de guagua en la que había ocurrido.
Lejos de la polémica
Este villero no quiere levantar polémica con lo ocurrido pero sí evitar que la situación se repita que y otro ciudadano sufra lo mismo que él. En este sentido, considera que trabajar en un servicio público es justamente eso, dar servicio a las personas, en este caso, los pasajeros de la guagua.
“Podría haber llegado a la estación de La Orotava y allí cambiar mi billete, pero el chofer se enrocó en su tesitura negativa y eso es lo que más me molestó”, relata.
En su opinión, este caso “demuestra que todos no somos iguales, y que la famosa campaña del Cabildo de Tenerife para fomentar y promocionar el uso del transporte público no existe para este chofer sin escrúpulos”.
[su_note note_color=”#d0d3d5″ radius=”2″]
Un acceso muy peligroso para los peatones
Pedro Ángel Gómez Barreto critica el “penoso” estado en el que se encuentra el acceso hasta llegar a ésta por carretera. “Está colapsada por todo tipo de basuras, desde papeles hasta latas, es un foco de infección además de un claro ejemplo de desidia, tanto por parte de los ciudadanos como de la administración”, sostiene. Otro problema es el exceso de vegetación, motivado por la falta de poda y cuidado, que impide caminar por la acera y por lo tanto, los usuarios deben acceder por la calzada con el consiguiente peligro de atropello.
[/su_note]



